Caminando en Tu Destino | World Challenge

Caminando en Tu Destino

David Wilkerson (1931-2011)January 1, 2020

El destino, en términos simples, es el propósito de Dios para tu vida. Es tu futuro designado u ordenado. Leemos de muchos hombres y mujeres piadosos en las Escrituras a quienes Dios eligió para una obra o ministerio destinado, pero terminaron abortando su plan. Comenzaron bien, moviéndose por un tiempo en el poder de su llamado, pero al final, murieron en vergüenza y ruina, perdiendo el destino de Dios para sus vidas.

Saúl era un hombre así. Dios mismo eligió a Saúl para liberar a Israel de la esclavitud de los filisteos. Cuando el profeta Samuel vio por primera vez a Saúl, el Señor dijo: “He aquí éste es el varón del cual te hablé; éste gobernará a mi pueblo” (1 Samuel 9:17). El Señor estaba diciendo: “Mira bien, Samuel. Esta es mi elección para dirigir a Israel”.

Samuel no eligió a Saúl ni Israel lo eligió a él; más bien, Dios dijo: "¡He designado a este hombre!" La Biblia dice de Saúl: “El Espíritu de Jehová vendrá sobre ti con poder, y profetizarás con ellos, y serás mudado en otro hombre” (10:6). De hecho, Saúl fue mudado por el toque de Dios en su vida (ver 10:9).

Aquí teníamos a un hombre designado por Dios, movido por el Espíritu Santo, dotado de un espíritu de profecía, destinado por Dios para dirigir a Israel; y Dios estaba con él. ¿Qué otras cosas maravillosas se podrían decir de él? Durante un tiempo él vivió su destino, caminando en el temor de Dios y ganando grandes batallas. Pero cuando fue nombrado rey sobre Israel, comenzó a desmoronarse. Dios tenía toda la intención de que Saúl viviera sus días con la bendición del Señor y fuera recordado como el hombre que libró a Israel de la esclavitud de los filisteos. Pero Saúl perdió su destino cuando comenzó a ceder ante su necesidad de aplausos y aceptación humanos. Cedió sus principios para lograr estas cosas y se perdió el plan que Dios tenía para él.

Amado, si vas a caminar en tu destino, lo único que te distinguirá es tu deseo de superar a todos los demás en el conocimiento de Jesús. ¡Pasar tiempo con él y aceptar con entusiasmo su maravillosa adopción de ti te hará grande y te permitirá continuar caminando en tu destino!

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