Conociendo la Voz de Nuestro Pastor | World Challenge

Conociendo la Voz de Nuestro Pastor

Gary WilkersonJuly 27, 2020

“El que entra por la puerta es el pastor de las ovejas… las ovejas reconocen la voz del pastor y se le acercan. Él llama a cada una de sus ovejas por su nombre y las lleva fuera del redil” (Juan 10:2-3, NTV).

Todos necesitamos dirección para tomar decisiones en la vida, pero en un mundo tan caótico como el nuestro, obtener una buena dirección no siempre es simple o fácil. Sin embargo, Jesús deja en claro que es diferente para sus hijos. “Sus ovejas” conocen su voz y “se le acercan”. La imagen que da es la de un buen pastor que supervisa y cuida a sus propias ovejas.

¿Eso es suficiente para las decisiones difíciles que todos tenemos que tomar? “¿Con quién me debo casar? ¿Qué vocación debo anhelar? ¿Cuál es mi propósito en la vida?” Tales preguntas están llenas de tensión.

A medida que nuestro Pastor nos provee y tiene cuidado de nosotros, nuestro enemigo, el diablo busca robarnos. Satanás está empeñado en destruir nuestra preciosa fe y Jesús lo describe como un ladrón que se cuela en un corral: “El que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, ése es ladrón y salteador… El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir” (Juan 10:1, 10).

Un obstáculo que todo cristiano enfrenta es el seductor evangelio de un falso maestro. Jesús enseña: “[Mis ovejas] al extraño no seguirán, sino huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños” (10:5). Tales “extraños” se ven, suenan y visten igual que cualquier buen pastor, pero el evangelio que predican gradualmente aleja a las personas del rico y satisfactorio "buen pasto" de Cristo, para destrucción de sus almas.

Es esencial que aprendamos a oír la voz de nuestro buen Pastor y podamos distinguirla de las voces de los falsos pastores. Y la única forma de detectar lo falsificado es conocer íntimamente el original. Esto viene sólo cuando nos  alimentamos de la carne de nuestro Pastor: “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios” (Romanos 10:17).     

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