El Inmutable Amor de Dios | World Challenge

El Inmutable Amor de Dios

David Wilkerson (1931-2011)March 18, 2020

La comunión con Dios consiste en dos cosas: recibir el amor del Padre y amarlo a cambio. Puedes pasar horas cada día en oración, diciéndole al Señor cuánto lo amas, pero no es comunión a menos que recibas su amor a cambio.

El salmista nos anima: “Entrad en sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza” (Salmos 100:4). ¿Por qué recibimos una invitación tan osada y cuál es la razón de tal acción de gracias y alabanza? Es porque se nos muestra el tipo de Dios al que debemos venir: “Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia, y su verdad por todas las generaciones” (100:5).

Dios no viene a nosotros como un padre duro y exigente. Más bien, él es amable y tierno, lleno de amor y misericordia hacia nosotros. Su amor es incondicional y nunca nos rechazará cuando lo invoquemos. Él tiene cuidado de todo lo que tiene que ver con nosotros, pero muy pocos cristianos han echado mano de este asombroso amor y gracia. Viven en temor y duda, con poca o ninguna esperanza.

El verdadero amor se manifiesta en dos cosas: reposo y regocijo. El profeta Sofonías escribe: “Jehová está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos” (Sofonías 3:17).

Dios reposa en su amor por su pueblo. En hebreo, la frase “Callará de amor” se lee: “Se quedará callado a causa de su amor”. Dios está diciendo, en esencia: “He hallado mi verdadero amor y no tengo que buscar en otro lugar”.

Dios disfruta mucho de su pueblo. ¡Sofonías testifica que el amor de Dios por ti es tan grande que pone un cántico en sus labios! “Regocijarse” significa tener gozo y deleite; Es una expresión externa de alegría interna. También es la máxima expresión de amor.

Dios vio con anticipación todos tus pecados y fracasos, pero aún así te amó con tierno amor. Si Dios te amó lo suficiente como para dar a su propio Hijo para que muriera por ti cuando aún estabas profundamente en pecado, ¿quitaría su amor cuando tropiezas o fracasas? ¡Absolutamente no! Su amor es glorioso y firme, inmutable y eterno.

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