EL PODER DE ENFRENTAR LO IMPOSIBLE | World Challenge

EL PODER DE ENFRENTAR LO IMPOSIBLE

David Wilkerson (1931-2011)
June 8, 2018

“Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lucas 19:10). Cristo dijo: “Yo vine a este mundo por una razón: ¡alcanzar y salvar almas perdidas!” Sin embargo, ésta no era la misión de Jesús solamente; también lo hizo nuestra misión. “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (Marcos 16:15).

Jesús estaba hablando aquí a un pequeño grupo de creyentes, cerca de 120 personas, que se habían reunido en el Aposento Alto. Piensa en la tarea imposible que él les presentaba. En ese momento, Roma gobernaba el mundo y Jesús les ordenaba a sus seguidores: “Vayan a Roma y díganle al orgulloso y egocéntrico César que no puede haber otro rey fuera de mí. ¡Yo gobierno sobre toda la creación! Y vayan a Atenas, donde reina el paganismo; y prediquen que yo soy el único camino. Vayan a todas partes donde gobiernan las filosofías, las religiones antiguas, los dioses falsos y las supersticiones; y prediquen mi cruz y mi resurrección”.

“Además de esto, vayan a las naciones extranjeras, vivan con la gente y estudien sus idiomas. Pongan manos sobre los enfermos, echen fuera demonios, proclamen las buenas nuevas. ¡Prediquen el poder y la victoria del salvador resucitado!”

Este era un desafío extraordinario. Recuerda, Jesús estaba hablando con hombres y mujeres ordinarios, insignificantes y sin educación. Él estaba colocando el futuro de su iglesia sobre sus hombros. Me imagino que ese pequeño grupo de creyentes se sintió abrumado, preguntándose cómo el Señor esperaba que ellos cumplieran esta misión imposible.

Nuestro desafío de hoy es tan desalentador. La Biblia nos dice que cada generación va de mal en peor y que eso no es difícil notarlo. Pero las palabras de Jesús a sus indefensos discípulos se aplican a nosotros hoy: “He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto” (Lucas 24:49). ¡Ofrécete al Espíritu Santo en este momento y confía en que su guía y su poder hará lo milagroso a través de ti!

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