Esperanza para el Corazón Errante | World Challenge

Esperanza para el Corazón Errante

Gary WilkersonNovember 25, 2019

Vienen las tentaciones hacia ti y notas que tu resistencia se va debilitando. La Palabra de Dios parece poco inspiradora y tu vida de oración es débil y anémica. Incluso tu afecto por Cristo se está atenuando extrañamente. ¿Qué esta pasando? Podrías estar cayendo en tibieza espiritual, pero no te desesperes. ¡Hay esperanza para ti! El Salvador está obrando en favor de ti para sacarte del adormecimiento espíritual y encender un fuego fresco en tu espíritu.

¡Qué bueno es saber que Jesús ha hecho que su provisión de limpieza está disponible no sólo para el caliente sino también para el tibio y el frío. Él está disponible para lavar el pecado de cualquiera de nosotros. No solo somos perdonados, sino que Jesús nos imputó su justicia. Es importante que cada cristiano busque tibieza en su corazón: estar seguro de que su Espíritu Santo dentro de nosotros nos da poder sobre el pecado.

Algunas de las características de un cristiano tibio son la falta de oración; falta de interés en la Palabra de Dios; desobediencia; poca preocupación por los perdidos; negligencia en reunirse con otros creyentes.

Jesús habla a la iglesia tibia en Apocalipsis 3:15-16: “Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca” Cristo está hablando específicamente sobre la iglesia en Laodicea que se había vuelto muy complaciente en su fe. Pero también es una clara advertencia para cada generación dentro de la iglesia.

Aunque Jesús siente desagrado por la tibieza, él ofrece gracia a quien responda a su advertencia. “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono” (3:20-21).

¡Jesús quiere tu afecto completo! No des por sentada la dádiva de Dios, más bien escudriña en tu corazón. Tu corazón es precioso para él y él ha prometido atraerte a sí mismo si te has alejado.

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