Guardados Por la Promesa de Jesús | World Challenge

Guardados Por la Promesa de Jesús

David Wilkerson (1931-2011)December 23, 2020

Satanás no puede sacudir o probar la fe de ningún hijo de Dios sin el permiso del Señor. En pocas palabras, Dios tiene un propósito y un plan detrás de cada prueba que Satanás trae a nuestras vidas. Jesús dio una advertencia al apóstol Pedro: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo” (Lucas 22:31).

La Palabra deja en claro que el objetivo principal de Satanás es destruir la fe de aquellos que sirven a Jesús. Pero muchos creyentes encuentran asombroso que el Señor le haya concedido a Satanás acceso a Pedro para probarlo.

La mayoría de los cristianos recuerdan la jactancia de Pedro sobre su propia fe: “Señor, dispuesto estoy a ir contigo no sólo a la cárcel, sino también a la muerte” (22:33). Lo que Pedro dice aquí puede parecer osadía espiritual, pero en verdad representa una osadía carnal contra la que advierten las Escrituras: “El que piensa estar firme, mire que no caiga” (1 Corintios 10:12).

Cuando se le preguntó a Pedro acerca de su fe, en lugar de declarar con valentía su lealtad a Jesús, él negó conocerlo. Y luego, presa del pánico, salió corriendo de la escena de su negación. Sin embargo, este discípulo, alguna vez intrépido, ahora quebrantado y angustiado por su fracaso, nunca estuvo solo ni por un momento. Jesús había proclamado anteriormente: “Yo he rogado por ti, que tu fe no falte” (Lucas 22:32).

Este es uno de los versículos más alentadores de todas las Escrituras. Jesús le estaba diciendo a Pedro aquí que no importaba lo que enfrentaría, no importaba por lo que pasaría, incluida su negación de Cristo, ¡su fe no fallaría!

Tal como lo ha hecho a lo largo de la historia, Satanás exige el permiso de Dios para zarandearnos hoy. Él quiere atacar nuestros hogares, nuestros matrimonios, nuestros hijos, nuestra salud, nuestros trabajos y carreras, nuestra propia fe en el Señor. Pero ten por seguro que Dios no te ha abandonado; y nunca lo hará. De hecho, ahora mismo él te está diciendo: “Nunca te dejaré. He aquí que estoy contigo, hasta el fin del mundo”.

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