La Prueba: Rodeado por los Enemigos | World Challenge

La Prueba: Rodeado por los Enemigos

David Wilkerson (1931-2011)February 5, 2020

Pedro escribe: “Sabe el Señor librar de tentación a los piadosos” (2 Pedro 2:9). Y en otro lugar, el apóstol Pablo escribe: “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar” (1 Corintios 10:13).

Está claro que Dios no quiere mantenernos siempre en pruebas. Él no obtiene ninguna gloria de probar a sus hijos, ¡sino de los resultados de nuestras pruebas! Sólo hay una forma de escapar de nuestras pruebas y es pasar la prueba. Piénsalo. Cuando estabas en la escuela, ¿cómo finalmente “te librabas”? Aprobabas el examen final y, si no aprobabas, te enviaban de vuelta a clases.

Ese fue el caso con el antiguo Israel cuando Dios los trajo al Mar Rojo. Dios estaba probando a su pueblo. Los llevó al filo de la destrucción, rodeándolos de montañas a ambos lados, un mar frente a ellos y un enemigo que se acercaba por la retaguardia (lee la historia en Éxodo 14).

La frase de Santiago: “cuando os halléis en diversas pruebas” (Santiago 1:2), se refiere a las pruebas de Israel. La frase significa “ser bajado a un pozo y estar rodeado de enemigos”. Esto es lo que sucedió con Israel: Dios los dejó caer en una situación humanamente imposible. Él quería que su pueblo reconociera su impotencia y dijera: “Recordamos cómo Dios nos libró de las plagas y del ángel de la muerte. ¡Dios nos libró entonces y lo volverá a hacer! Alegrémonos por su fidelidad”.

Quizás te preguntes cómo Dios podría esperar que Israel tenga ese tipo de reacción; después de todo, ellos eran simples humanos. Pero Dios quiere algo de todos nosotros en nuestros tiempos de problemas abrumadores. Él quiere que le ofrezcamos a él un sacrificio de acción de gracias.

Santiago descubrió este secreto cuando amonestó: “Tened por sumo gozo” (Santiago 1:2). Él estaba diciendo: “¡No te rindas! Haz un altar en tu corazón y ofrece acción de gracias en medio de tus pruebas”. La forma en que reaccionas en una crisis determina tu caminar con Dios a partir de entonces. ¡Así que tráele tu sacrificio de acción de gracias!

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