Llamados a Su Presencia | World Challenge

Llamados a Su Presencia

David Wilkerson (1931-2011)August 1, 2019

“¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón” (Salmos 24:3-4).

Desde el principio, Dios ha estado llamando a hombres santos a subir al monte de su presencia para oír del cielo. Él llamó a Abraham a un monte para probarlo y traerlo a una comunión cercana con él (ver Génesis 22:2). Abraham recibió el conocimiento de quién era Dios mientras le acercaba el cuchillo a su propio hijo; y Dios le ofreció el carnero como sacrificio en lugar de Isaac: “dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada… Entonces alzó Abraham sus ojos y miró, y he aquí a sus espaldas un carnero trabado en un zarzal por sus cuernos” (Génesis 22:12-13).

Moisés fue llevado por Dios al monte Horeb, donde recibió su llamado para sacar a Israel de la esclavitud. Y Moisés era llevado de regreso al monte cada vez que Dios quería hablarle a su pueblo: “Y Moisés subió a Dios; y Jehová lo llamó desde el monte” (Éxodo 19:3).

Pedro estaba en el monte, en la presencia de Dios, cuando oyó la voz del Señor. “Y nosotros oímos esta voz enviada del cielo, cuando estábamos con él en el monte santo” (2 Pedro 1:18).

No se llega fácilmente a la cima del monte. Entras a través del armario secreto y te quedas, dispuesto a arriesgar todo para estar solo en la santa presencia de Dios hasta que tu alma esté en llamas. Se alcanza volviendo todos los días, subiendo cada vez más alto, sobre rocas y precipicios de oposición; y no hay vuelta atrás hasta que se alcanza la cumbre. Nadie llega a la cumbre de la presencia de Dios con devocionales de una hora. Debe convertirse en una forma de vida.

La revelación de Cristo es demasiado vasta para ser plenamente comprendida. Pero aquellos que están encerrados con Dios en oración adquieren una comprensión cada vez mayor de Cristo cuando el Espíritu Santo lo revela en el corazón. Vuelve al armario secreto y sé renovado con la gloriosa presencia del Señor. Tú puedes tener una experiencia de “cima de montaña” donde tu gozo es restaurado y tu vida toma un nuevo propósito y dirección.

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