Rescatados del Pozo | World Challenge

Rescatados del Pozo

David Wilkerson (1931-2011)March 20, 2020

El desánimo es la herramienta más devastadora del diablo en sus ataques contra los santos que tienen hambre del espíritu. Siempre ha sido el arma preferida del enemigo contra los elegidos de Dios; y desde el día en que te tomaste en serio las cosas de Dios, determinando en tu corazón conocer a Cristo en su plenitud, Satanás ha tratado de desanimarte. Él te ha visto profundizar en la Palabra de Dios todos los días. Te ha visto crecer, cambiar, vencer toda mundanalidad; y te ha convertido en un fuerte objetivo.

En este momento eres capaz de alabar a Dios en voz alta en la iglesia, pero ten cuidado con lo que viene mañana. Satanás usará su arma más poderosa para intentar derribarte, así que no pienses que sus ataques son inusuales. Dios permite este tipo de pruebas ardientes con todos sus santos. Pedro escribe: “Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese” (1 Pedro 4:12). El pueblo de Dios ha estado soportando el desánimo por siglos.

Cuando estás bajo ataque, ¡no tendrás ganas de orar, pero aún así debes ir al lugar secreto y a la presencia de Jesús! No trates de orar para salir de la desesperación: este es el momento en el que el Espíritu de Dios obrará a favor tuyo. ¡Él te sacará del pozo!

Puedes ser honesto con el Señor y decirle lo débil e indefenso que te sientes. “Jesús, mi espíritu está seco y no me quedan fuerzas. ¡Vengo a ti a pedir ayuda!” En esos momentos, el Señor es muy paciente con nosotros. Él no espera que hagamos un esfuerzo intenso y ferviente en la oración, así que siéntate en su presencia y confía en que su Espíritu Santo hará en ti lo que se le ha enviado a hacer. Él nunca te abandonará, pero debes darle tiempo para hacer su obra.

“Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman” (1 Corintios 2:9). Atrévete a creer las cosas increíblemente buenas que el Espíritu Santo te va a decir. ¡El Señor tiene promesas gloriosas para todos los que esperan en él!

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