He aquí la ternura de Jesús | World Challenge

He aquí la ternura de Jesús

David WilkersonJune 8, 2015

Una vez realicé un servicio funerario de un joven de nuestra iglesia que murió de cáncer. Cuando llegué al servicio, su madre me dijo que ella era la única miembro con vida de una familia de cinco. Su esposo había muerto hace 3 años, y sus otros dos hijos también habían muerto. Este era su cuarto funeral y el tercer hijo que había tenido que enterrar.

Yo había preparado un mensaje para ese servicio, pero cuando vi que la madre se sentó frente a mí, llena de dolor y tristeza, no pude predicarlo. En lugar de ello, comencé a orar que el tierno amor de Jesús estuviera sobre ella. Más tarde, hablé por unos quince minutos y el Espíritu de Dios fluyó a través de mí con una tierna calma y paz hacia aquella madre y sus amigos. Tuve una sensación muy real de lo que Jesús vio en ella, el dolor aplastante de tener que enterrar a sus cuatro amados y quedarse sola. Yo sabía en mi corazón que Cristo esperaba que ella supiera que en esa hora él quería ser su tierno y cuidadoso salvador.

Cuando llegué a casa después del funeral, el Espíritu Santo me llevó a Isaías 42. El profeta Isaías había sido movido por el Espíritu Santo para dar luz sobre una revelación de cómo sería el Mesías que vendría. La palabra con que inicia es "He aquí", que significa "Prepárate para una revelación", nos dice que debemos prepararnos para una nueva imagen del Mesías por venir.

Encontramos el cumplimiento de la profecía de Isaías en Mateo 12. Jesús se enteró que los fariseos habían tenido una reunión para planear cómo matarlo. ¿Cómo reaccionó Jesús? "Sabiendo esto Jesús, se apartó de allí..." (Mateo 12:15). Jesús habría podido llamar a una legión de ángeles para protegerlo o hacer caer fuego del cielo para consumir a sus enemigos. En cambio, Jesús simplemente se alejó de ellos y continuó su ministerio con los necesitados.

Mateo dice que esto dio cumplimiento a la profecía de Isaías: "No contenderá, ni voceará,
Ni nadie oirá en las calles su voz" (Mateo 12:19).

Lo que está diciendo la profecía de Isaías es, en esencia: "El Mesías no vendrá a forzar a nadie a entrar a su reino. Él no viene con una personalidad carismática y grandilocuente. No llegarán a conocerlo por cosas externas o por razonamiento humano. En vez de esto, escucharán su llamado como una voz suave y apacible en su interior"

Me avergüenzo cuando veo a predicadores de TV en los escenarios con cámaras que siguen todos sus movimientos desde todos los ángulos. Mi reacción a todo eso es: "¿Por qué no van por las calles tranquilamente como lo hizo Jesús?, ¿Por qué no sanan a los enfermos y después de sanarlos les dicen "no le cuentes a nadie, sino da toda la gloria a Dios?" Considera conmigo la ternura de Jesús en dos aspectos distintos.

He aquí la ternura de Jesús hacia los pecadores.

¿Qué pasa con los pecadores que vienen a entregar sus vidas a Dios? ¿Qué pasa con el asesino en serie? ¿Ellos han llegado al colmo de la maldad? Piensa en David Berkowitz, conocido como el famoso hijo de Sam, uno de los más grandes asesinos en la historia de Estados Unidos. Este hombre ahora proclama que ha sido salvo mientras estaba en prisión, que Jesús es el Señor y se ha convertido en maestro de estudios bíblicos en la prisión. ¿Qué haremos con esto? Simplemente: Dios ha dicho que sus misericordias no falla, que son eternas.

Tenemos que hacernos una imagen de lo que Isaías retrata sobre el Salvador. Él está diciendo: "He predicado el juicio, diciéndoles lo que le ocurrirá a Israel. Pero hay algo más que deben saber sobre el Mesías. Él vendrá como un tierno libertador. Él vendrá a liberar a todo aquel que esté atrapado por la depresión o la desesperación. Nadie será demasiado ciego que él no pueda hacerlo ver, o demasiado sordo para que él no le pueda hacer escuchar, o demasiado endurecido para que él no lo pueda sanar. Y ninguna prisión tendrá dominio sobre quienes hayan sido libertados por él. Él puede liberar a cualquier pecador de cualquier esclavitud.

Tenemos que llegar a conocer a este Salvador, que sana al que está quebrantado y aviva a la llamita que está a punto de apagarse. Pienso en Madeline Murray O´Hare como la atea más notoria de nuestros tiempos. Ella tuvo dos hijos, uno de ellos siguió llevando la bandera del ateísmo después de su muerte. Pero incluso esta mujer no pudo echar fuera de su hogar al Espíritu Santo. Jesús vio una llamita en su otro hijo, un hombre que estaba quebrantado y dolido porque la doctrina que su madre había abrazado no calmaba su dolor ni satisfacía sus necesidades más profundas. Ese hijo entregó su vida a Jesús y está predicando el evangelio hoy en día.

Puede haber casos difíciles en tu familia, en tu trabajo o tu vecindario. Al ver sus vidas piensas: "Sí, Jesús tiene poder, pero no puedo imaginar que esa persona sea alcanzada algún día. Puedo creerlo de cualquier otra persona pero no de él".

Tengo noticias para ti: esa persona es probablemente en la que Jesús ha puesto el ojo ahora mismo. Tú no sabes lo que hay dentro de esa persona, el dolor que lleva, la desesperación que soporta. Se tuerce y se resquebraja, está a punto de romperse. Pero puede haber una pequeña llamita en él que es invisible para el ojo humano. No renuncies a él. Jesús no lo hará. Él no va a apagar ninguna pequeña llamita. 

He aquí la ternura de Jesús hacia ti.

Muchas veces, cuando miro nuestra congregación, mi corazón duele al ver todas cargas que la gente lleva. Al mirar todas las caras conocidas, pienso: "¿Cuántos de ellos son las cañas cascadas de que Isaías hablaba?"

Tristemente, en algunos veo siempre una fe a punto de extinguirse. Alguna vez en ellos brilló la llama de la devoción por Jesús pero ahora es solo una chispa. Y me pregunto: "Este fue lastimado por un falso predicador? ¿por la hipocresía de otros cristianos? ¿fue herido por alguien cuando era más joven? ¿hizo algo en el pasado que lo hirió o lo amargó, para que esté siempre en guardia siempre, para que su corazón no pueda ser penetrado?"

Conozco a un médico que se rehúsa a entrar en una iglesia. Él está amargado y endurecido hacia Jesús por una experiencia que vivió cuando niño. Su padre era un predicador que trasladó a su familia como veinte veces, arrancando a sus hijos de su entorno vez tras vez. A ojos de ese niño, su padre no vivía lo que predicaba. Y ahora el hijo, un médico, sigue lastimado después de cuarenta años.

Escucha las promesas de Jesús: "No romperé contigo. Y no renunciaré a ti." Él viene a nosotros en silencio y con amor dice: "Déjame sanar esa profunda herida. Déjame derribar esas grandes murallas y restaurarte."

Conozco a un cristiano que es como una caña cascada. Él debió enfrentar un triste divorcio, problemas financieros y demandas de la agencia tributaria nacional por impuestos atrasados. É sufre de depresión, enfrentando periodos muy buenos y momentos insoportablemente malos. A veces ha pensado que la vida no vale la pena. Él me ha dicho que a veces está tan deprimido que no puede pensar con claridad.

Cuando pienso en este hermano, agradezco a Dios por tener un salvador tan tierno. Jesús ve a un hombre como este, como una caña cascada, con solo una pequeña chispa de fe. Y nuestro Señor no renunciará a él.

Considera estas palabras de Isaías sobre el Mesías: "No se cansará ni desmayará..." (Isaías 42:4). La New American Standard Versión traduce esta frase como: "Él no se desanimará o abatirá" La frase en la traducción NVI dice: "no vacilará ni se desanimará" y el original hebreo señala: "Él no retrocederá ni se abatirá hasta que haya establecido justicia en la tierra"

Amado, Jesús no desistirá de ti. Él no se detendrá hasta que haya hecho todo lo posible para que tú estés de pie y con tu llama ardiendo. Quizá le has fallado terriblemente al Señor. ¿Estás descorazonado o desanimado porque te preguntas hasta cuándo te tendrá paciencia, hasta cuándo soportará tus tropiezos? Isaías dice que él no se desanimará. Jesús no se dará por vencido contigo; él no te soltará. Él está decidido a caminar contigo todo el camino.

Puedes preguntarte "Pero, ¿no llegará un momento en que Jesús finalmente diga: es todo, se acabó?, que pasa con todas las escrituras que muestran cómo naciones, pueblos e individuos fueron cortados cuando Israel fue finalmente juzgado? Saúl fue cortado. Incluso, en el Nuevo Testamento, Ananías y Safira cayeron muertos después de ser juzgados. Naciones e imperios han sido destruidos a través de la historia"

La respuesta a esto también está en Isaías 42: "¿Quién dio a Jacob en botín, y entregó a Israel a saqueadores? ¿No fue Jehová, contra quien pecamos? No quisieron andar en sus caminos, ni oyeron su ley. Por tanto, derramó sobre él el ardor de su ira, y fuerza de guerra; le puso fuego por todas partes, pero no entendió; y le consumió, mas no hizo caso" (Isaías 42:24-25).

El propósito del juicio de Dios siempre es traer a su pueblo de vuelta a él. Israel llego a permanecer tanto en su desobediencia, a endurecerse tanto a su palabra, que la ira divina se derramó sobre ellos. Sin embargo ellos estaban tan lejos, tan hundidos en el pecado que ni siquiera reconocieron el juicio cuando llegó. Ellos ya estaban demasiado muertos como para sentir el calor del juicio.

Eso pasa cuando nada funciona. Cuando nosotros mismos soplamos para apagar la llama, cuando renunciamos en desesperación y nos hundimos; cuando expulsamos deliberadamente al Espíritu Santo, cerrando nuestros ojos y oídos y endurecemos nuestros corazones como rocas - nosotros somos quienes están rechazando. La ternura de nuestro Salvador siempre está disponible. Él tiende su mano amorosa y pacientemente a toda caña cascada, para levantarnos con nueva vida y una nueva esperanza.

Isaías nos deja esta preciosa promesa de nuestro tierno Señor: "Y guiaré a los ciegos por camino que no sabían, les haré andar por sendas que no habían conocido; delante de ellos cambiaré las tinieblas en luz, y lo escabroso en llanura. Estas cosas les haré, y no los desampararé" (42:16).

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