AVAROS E INGRATOS

David Wilkerson

Si no tratas el tema de las dudas, serás entregado a un espíritu de murmuración. Vivirás y morirás de esa manera porque simplemente no puedes suprimirlas. ¡Deben ser arrancadas de raíz!

Tan sólo tres días después de la liberación de Israel de Egipto, se encontraron con una nueva prueba. Habían estado cantando, tocando sus panderos y testificando del poder y la fuerza de un Dios poderoso. Se habían jactado de que Él los estaba guiando y protegiendo, y luego llegaron a Mara, que significa “amargura”.

Este es un ejemplo de cómo Dios simplemente nos permite que nos encontremos en crisis tras crisis hasta que finalmente aprendamos la lección que nos está tratando de enseñar. Si seguimos negándonos a aprenderla, llega un momento en que nos entrega a nuestra propia amargura. “Y anduvieron tres días por el desierto sin hallar agua...entonces el pueblo murmuró contra Moisés, y dijo: ¿Qué hemos de beber?” (Éxodo 15:22,24).

El domingo estaban pasándolo bien...¡Cantando, danzando, alabando! Pero el miércoles estaban en problemas; otra crisis, y se comenzaban a desmoronar. ¿Cómo podrían haber perdido su confianza tan rápido? ¡Porque nunca la habían tenido! Verdaderamente nunca habían construido bajo ellos ese fundamento.

Así que nuevamente no pasaron la prueba. No habían aprendido absolutamente nada de sus crisis anteriores y de nuevo habían perdido la oportunidad de hacer resplandecer la grandeza de su Dios. Incluso comenzaron a dar por sentado el hecho de gozar de su bondad. Cuando no tenían comida, les envió maná del cielo; dejó caer codornices del cielo, amontonándolas en una gran pila fuera del campamento, pero no se oyó una palabra de agradecimiento. En lugar de eso, el pueblo se volvió avaro y comenzaron a acaparar lo que Dios les daba. ¡Y luego Israel se volvió obstinado!

Qué lástima es ir de crisis en crisis y no aprender nada en el proceso. Lleva consigo una maldición y puedes ser entregado a un espíritu de murmuración.