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Recibiendo el espíritu santo

David Wilkerson

“Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia.” (2 de Pedro 1:3).

Por años he afirmado estar lleno del Espíritu. He testificado que he sido bautizado en el Espíritu. Yo he predicado que el Espíritu Santo me da poder para testificar y que él me santifica. Yo he orado en el Espíritu, hablado al Espíritu, caminado en el Espíritu y he escuchado su voz. Yo verdaderamente creo que el Espíritu Santo es el poder de Dios.

Un cristiano en nombre solamente

David Wilkerson

El profeta Isaías le dijo a Israel: “…porque como Sodoma publican su pecado, no lo disimulan” (Isaías 3:9). Estas palabras también describen a América ahora mismo. Nuestra nación ha pecado como Sodoma. Nos hemos convertido en una sociedad donde cualquier acto impío puede tomar lugar sin trazo de vergüenza. Creo que América ha llegado al mismo borde del abismo.

Dios de nuestros monstruos

David Wilkerson

Cualquier discusión sobre el sufrimiento y pruebas debe comenzar con el creyente mas agitado, afligido y desesperado de todos los tiempos. El hombre al que me refiero era un siervo recto, fiel, amante de Dios, dedicado a la oración y la adoración. Pero cuando la tristeza y los problemas abrumaron su vida, este mismo hombre comenzó a sonar como un ateo.

En la misma cima de su sufrimiento, este siervo concluye lo siguiente: “Ni aun si lo invocara y él me respondiera, creería yo que ha escuchado mi voz. Porque él me quebranta con tempestad, aumenta sin causa mis heridas.

La Hechura de un Adorador

David Wilkerson

Éxodo 14 describe un momento increíble en la historia de Israel. Los israelitas acababan de salir de Egipto bajo la dirección sobrenatural de Dios. Ahora ellos estaban siendo perseguidos vehemente por el ejército de Faraón. Los israelitas habían sido conducidos a un valle rodeado por ambos lados de empinadas montañas, y enfrente de ellos un mar impenetrable. Ellos aun no lo sabían, pero este pueblo estaba a punto de experimentar la noche más tormentosa y oscura de sus almas. Ellos enfrentaron una noche agonizante de pánico y desesperación que los probaría a sus mismos limites.

Fe para lo sobrenatural

David Wilkerson

El Evangelio de Juan nos dice, “Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan. Este vino por testimonio par que diese testimonio de la Luz,…No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz. Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venia a este mundo.” (Juan 1:6-9).

Jesús es la luz descrita aquí. Nos dicen que Cristo es la luz del mundo, “…a fin que todos creyesen por él.” (1:7). Pero, después leemos, “La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella. A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.” (1:5, 11).

Como salvar a tu familia de la ruina y la destrucción

David Wilkerson

“Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar.” (1 de Pedro 5:8). La Biblia nos dice claramente que en los últimos días, la iglesia de Jesucristo enfrenta la ira de un diablo rabioso. “… ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! Porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo.” (Apocalipsis 12:12).

La fe sin intimidad no es fe

David Wilkerson

Siempre quedo pensativo por la pregunta que Jesús hace en Lucas 18:8: “…No obstante, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe en la tierra?” ¿A que se refería el Señor con esto? Mientras observo la iglesia de Jesucristo hoy en día, pienso que ninguna otra generación ha estado tan centrada en la fe como la nuestra.

No tienes que morir en tu desierto

David Wilkerson

No hace mucho, comencé a planear un libro acerca del sufrimiento de los santos de Dios. Quise animar a los cristianos sobre la fidelidad de Dios para con su pueblo en medio de sus pruebas. Desde entonces, muchos lectores me han escrito, testificando de cómo Dios les ha dado gracia en sus tiempos de sufrimiento. Una mujer escribió acerca de un prolongado problema físico: