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La salvacin de tu cara

David audazmente declaro, Diossalvacin ma (Salmo 42:11). Y el repite la misma declaracin en otro salmo: Diossalvacin ma (43:5). En el hebreo original, la interpretacin correcta en estos dos versos es, Dios es la salvacin de mi rostro!

Yo creo que David esta diciendo algo muy importante aqu. Ves, tu rostro es la valla publicitaria que anuncia lo que esta pasando en tu corazn. Todo el gozo o tumulto que hay dentro de ti se refleja en tu rostro. Cuando hablo de cara o rostro, estoy hablando de expresin facial, lenguaje corporal y tono de voz.

Un Pentecostés Sin Cristo

¡Lo siguiente es una advertencia profética que se produjo en la Calle Azusa hace 75 años, concerniente a un Pentecostés sin Cristo!

Frank Bartleman fue testigo del avivamiento del Espíritu Santo en la Calle Azusa de la ciudad de Los Ángeles, California en 1907. Se le ha caracterizado como el “Periodista del Avivamiento de la Calle Azusa.” Hace 75 años, durante el avivamiento, él escribió un tratado en que denunció el peligro de un Pentecostés sin Cristo.

EL NUEVO PACTO Y EL SECRETO DEL SEÑOR

“El secreto del Señor es con los que le temen, y Él les mostrará Su pacto” (Salmos 25:14).

Yo creo que Dios escogió cuidadosamente la palabra “secreto” para usarla en este pasaje. Su raíz Hebrea significa “estar alerta, estar prevenido ante el peligro, observar, ser un confidente.” El concepto expresado aquí es poderoso: Dios tiene un secreto que él compartirá únicamente con creyentes que estén dispuestos a buscarle con pasión. Este grupo de buscadores llegarán a ser sus confidentes sólo si poseen un hambre profunda por conocer su corazón.

El juicio redentor de Dios

En Jeremías 32, el profeta describe una terrible escena. Jerusalén estaba rodeada por Nabucodonosor y el ejercito de los Caldeos. Fuera de la ciudad, el enemigo estaba construyendo grandes montajes para enviar sus tropas por sobre las murallas. Cualquier Israelita que mirara hacia esa escena seguramente se llenaba de una sensación de condenación.

Jeremías era uno de ellos. Mientras la escena era desarrollada, el profeta debía de verlo desde la prisión.

El Verdadero Jesús

Creo que nunca ha sido más importante para la Iglesia y el mundo conocer al verdadero Jesús. Al decir “el verdadero Jesús” quiero decir la única fuente capaz de satisfacer cada necesidad y anhelo humano, cada deseo de ser amado, conocido y aceptado, cada esperanza de tener una vida de valor, dignidad y con propósito.

Un Fresco Derramamiento del Espíritu Santo

Cuando Dios sopla el aliento de Su Espíritu, todos saben que Él ha llegado. Lucas, autor del libro de Hechos, escribe: "Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba" (Hechos 2:2). Me gusta más una traducción diferente de la última frase, la cual dice: "un fuerte viento, una explosión".

Según este versículo, el soplo de Dios vino el día de Pentecostés con un "estruendo del cielo". Lucas dice que este sonido fue poderoso, recio y saturó toda la atmósfera: "El cual llenó toda la casa donde estaban sentados" (Hechos 2:2).

Batalla en el Cielo

"Hubo una gran batalla en el cielo" (Apocalipsis 12:7).

Hoy en día oímos mucho hablar acerca de la guerra contra el terrorismo. Oímos hablar de una guerra llamada el jihad, una guerra en Palestina, amenazas de guerra de Corea del Norte. Nunca en la historia ha habido tal hora de guerra a través de la tierra. Y estos conflictos se publican extensamente, debido a la comunicación instantánea que ahora tenemos. Casi inmediatamente, recibimos informes de las emboscadas, de los bombardeos, números de muertes.

Preservado por un propósito

David oro, “Guárdame, oh Dios, porque en ti he confiado.” (Salmo 16:1). La palabra hebrea que David uso para “guárdame” o presérvame (en Ingles) esta lleno de significado. Dice en esencia, “Pon un cerco a mí alrededor, una pared de espinas protectoras. Guárdame y mantenme. Observa todos mis movimientos, mis entradas y salidas.”

¡Festejando en la presencia de tu enemigo!

Aderezarás mesa delante de mí, en presencia de mis angustiadores: Ungiste mi cabeza con aceite: mi copa está rebosando. (Salmo 23:5).

De todas las promesas maravillosas que Dios nos ofrece en el Salmo 23, esta es una de las más gloriosas. Piensa en lo que él está prometiendo hacer por nosotros aquí: l dice que va a preparar una mesa para nosotros, va a poner delicioso manjar sobre ella, entonces se pondrá un delantal y nos servirá. Y él hace todo esto delante de nuestros enemigos.