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Devocionales en Español

Creciendo en Unidad

David Wilkerson (1931-2011)March 31, 2020

“Debemos siempre dar gracias a Dios por vosotros, hermanos, como es digno, por cuanto vuestra fe va creciendo, y el amor de todos y cada uno de vosotros abunda para con los demás” (2 Tesalonicenses 1:3).

¡Qué gran cumplido hizo Pablo a los cristianos de Tesalónica! Esto es, en completa esencia, lo que estaba diciendo: “Es increíble ver cuánto han crecido, tanto en su fe en Cristo como en su amor los unos por los otros. En todas partes donde voy, me jacto ante los demás acerca de su crecimiento espiritual. ¡Cómo le doy gracias a Dios por ustedes!”

En este breve pasaje, Pablo nos da una figura asombrosa de un cuerpo de creyentes creciendo en unidad y amor. Tanto individual como colectivamente, la fe y el amor de los tesalonicenses sobrepasaron a los de todas las demás iglesias. Es obvio que estaban aprendiendo, moviéndose, creciendo; y sus vidas daban evidencia de ese hecho. Según Pablo, ellos fueron el tema de conversación de todas las iglesias de Asia.

Aparentemente, la predicación que oyeron estos creyentes los estaba llevando a un caminar aún más profundo con Cristo. Estaba derritiendo sus ambiciones carnales y trayéndoles convicción de pecado sobre hábitos que no eran de Cristo. Y el Espíritu Santo en ellos estaba derribando todas las barreras étnicas y fronteras de color. Estaban descubriendo cómo abrazar a cualquier persona, ya sea rica o pobre, educada o no educada, mientras se ofrecían un gran amor entre ellos, prefiriéndose unos a otros en amor.

Una característica muy importante de esta iglesia era que honraban y veneraban la Palabra de Dios; y tampoco permitían que los falsos maestros entraran en medio de ellos y se llevaran a las personas con nuevas modas religiosas.

¿Quieres crecer espiritualmente? Si es así, pídele al Espíritu Santo que alumbre con su luz sobre un área de debilidad o pecado en tu vida. Dios está regando tu espíritu, alimentando tu alma, eliminando sus fuertes raíces en ti, a medida que lo buscas.

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El Poder de una Oración Sin Cesar

Gary WilkersonMarch 30, 2020

En Hechos 12, Pedro fue encarcelado por el rey Herodes. Miles de personas en Jerusalén estaban siendo salvas a través de las poderosas obras de Dios, con reverberaciones en toda la ciudad, y Herodes se sintió amenazado. Por supuesto, cada vez que Dios se mueve sobrenaturalmente a través de su pueblo, el enemigo se enfurece. Satanás ya había incitado a Herodes a matar a Santiago, un líder de la iglesia junto a su hermano Juan y Pedro.

Ahora Herodes dirigió su mirada a Pedro. “Viendo que esto había agradado a los judíos, procedió a prender también a Pedro” Planeaba demostrar un punto ejecutando al creyente más osado en Semana Santa, la fiesta más sagrada de la iglesia. Él pensó que podía asustar a los cristianos para que se callaran. “[Herodes] habiéndole tomado preso… se proponía sacarle al pueblo después de la Pascua” (12:4). Herodes iba a volver mártir a Pedro en una exhibición pública.

La historia de Pedro revela el tipo de prisión espiritual que Satanás usa para encerrar al pueblo de Dios. La palabra “prender” en este pasaje no sólo significa “arrestar”, significa un poder mucho más allá del nuestro. Pedro no sólo estaba bajo el arresto de un principado gubernamental, sino que estaba encerrado por un poder espiritual que estaba manipulando a un hombre poderoso para fines demoníacos.

Quizás estés familiarizado con este tipo de prisión espiritual; incluso puedes estar en una. Tú piensas: “Señor, he orado miles de veces, pero nada cambia. ¿Cómo voy a ser libre alguna vez? O puedes estar orando por un ser querido que está en manos de una atadura o adicción.

¡Pero en el siguiente versículo, vemos algo que lo cambia todo! “Pedro estaba custodiado en la cárcel; pero la iglesia hacía sin cesar oración a Dios por él” (12:5).

Un pequeño grupo de hombres y mujeres humildes tuvieron una reunión de oración y los muros más gruesos de la prisión no tuvieron ninguna oportunidad contra sus oraciones. Con un susurro de un ángel, los enemigos de Dios en la prisión se quedaron tan profundamente dormidos que no escucharon a Pedro caminar de puntillas por la puerta abierta de la celda (ver 12:6-7).

La oración ferviente y efectiva mueve a Dios a abrir puertas de hierro y liberar a los cautivos. Te insto a que sigas orando sin cesar por tus seres queridos y por todos los que conoces. ¡Jesús está listo para sorprendernos a todos con su amor salvador, liberador y transformador!

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El Esfuerzo Humano Tiene un Techo

Tim DilenaMarch 28, 2020

A través del esfuerzo y la fuerza humana, un buen atleta de salto alto puede saltar un poco más de dos metros. Pero el saltador de garrocha es diferente. Él lleva una vara que fija en un agujero en el suelo. Pone toda su confianza en que ese poste no sólo lo sostendrá, sino que lo elevará más alto de lo que él podría llegar sólo. De hecho, él puede elevarse tres veces más alto que el atleta de salto alto.

Tú puedes saltar por tu cuenta y hacer saltos altos como cristiano, pero sólo alcanzarás cierta altura. Sin embargo, cuando te acercas y luego apoyas todo tu peso en Jesús y su Palabra, él te lleva más alto y sobre las cosas que nunca podrías superar con tus propias fuerzas.

El capítulo 11 de Romanos cuenta la historia de Elías, quien se vio atrapado haciendo salto alto, cuando debería haber estado saltando con garrocha. Él dependía de su propia fuerza y perspicacia en lugar del consejo de Dios. Pablo relata que Elías dijo durante un momento difícil en su ministerio: “Señor, a tus profetas han dado muerte, y tus altares han derribado; y sólo yo he quedado, y procuran matarme” La respuesta divina vino: “Me he reservado siete mil hombres, que no han doblado la rodilla delante de Baal” (ver Romanos 11:3-4).

Dios le dijo a Elías: “No has definido con precisión tu situación. No es cierto que estés solo. Hay personas tan comprometidas como tú que no cederán sus principios”. Dios le estaba diciendo a Elías, el deportista de salto alto: “Conozco a muchas personas completamente entregadas a mí. Erraste en tu respuesta por seis mil novecientos noventa y nueve”.

Esto es lo que sucede cuando intentas evaluar situaciones con miedo, ansiedad y tu propia percepción. Siempre debemos preguntar: “¿Qué tiene Dios que decir sobre esta situación? ¿Hay algo en su Palabra a lo que yo pueda aferrarme que me ayude a superar esto?”

¡Siempre busca una respuesta de tu Padre celestial y nunca dejarás de ir más alto!

El pastor Tim pastoreó durante 30 años en Detroit y luego en la ciudad de Nueva York en el Tabernáculo de Brooklyn por cinco años. En la actualidad, él y su esposa Cindy pastorean en Lafayette, estado de Luisiana.

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Adoración Espontánea

David Wilkerson (1931-2011)March 27, 2020

“Moisés, apresurándose, bajó la cabeza hacia el suelo y adoró” (Éxodo 34:8). La revelación de la naturaleza de Dios abrumó a Moisés cuando vio cuán misericordioso, sufrido y paciente es nuestro Padre con sus hijos, incluso los de dura cerviz que lo hacen dolerse.

Es importante tener en cuenta que esta es la primera mención de Moisés adorando. Antes de esta revelación de la gloria de Dios, Moisés oró con lágrimas en los ojos e intercedió por Israel e incluso habló con Dios cara a cara. Pero esta es la primera vez que leemos las palabras, “[Moisés] adoró”.

Esto nos dice mucho sobre la iglesia hoy. Los cristianos pueden orar diligentemente sin realmente adorar; de hecho, es posible ser un guerrero de oración e intercesor y aún no ser un adorador. La adoración no se puede aprender, es un brote espontáneo: el acto de un corazón que ha sido abrumado por una revelación de la gloria de Dios y su increíble amor por nosotros.

La adoración es una respuesta de gratitud que reconoce cómo deberíamos haber sido destruidos por nuestro pecado hace mucho tiempo, incurriendo en la ira de Dios por todos nuestros fracasos. Pero, en cambio, Dios vino a nosotros con la poderosa revelación: “¡Te sigo amando!”

En este punto de las Escrituras, Moisés ya no estaba suplicando por el Israel pecador y no le estaba pidiendo al Señor que lo guiara. Ni siquiera estaba clamando por un milagro de liberación o por poder o sabiduría. ¡Él se estaba maravillando de la revelación de la gloria de Dios!

La revelación de la gloria de Dios debería ser la fuente de toda nuestra adoración. Deberíamos declarar regularmente su gloria; Es nuestro derecho asignado y está destinado a ser declarado. Cuando Pablo dice: “No desecho la gracia de Dios” (Gálatas 2:21), quiere decir: “No anularé la oferta de misericordia de Dios al rechazarla”. Aquellos que verdaderamente adoran a Dios declaran la bendición de sus promesas y ven la gloria de su amor en Cristo.

Aférrate a la gloria de Dios hoy y permítele guiarte a una nueva revelación de adoración.

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Un Avivamiento de Santidad

David Wilkerson (1931-2011)March 26, 2020

Dios nunca es tomado por sorpresa por nada de lo que sucede en nuestro mundo. No le sorprende la terrible plaga de las drogas ni el baño de sangre del aborto. Entonces, ¿cuál es su respuesta en tiempos de confusión y depravación? ¿Qué propone él como antídoto contra la apostasía y el creciente poder demoníaco?

La respuesta de Dios es la misma que siempre ha sido: traer la victoria de Dios de una manera renovada. En los días de Nehemías, los muros de Jerusalén estaban en ruinas, la ciudad era literalmente un montón de piedras y la iglesia estaba totalmente en ruinas. Los poderes perversos que rodeaban a Israel los persiguieron severamente, burlándose de cada obra que intentaban emprender.

¿Cómo respondió Dios en tal tiempo de ruina? ¿Envió una milicia bien entrenada para ayudarlos? ¿Envió un guardia de palacio para herir a sus enemigos prominentes? No, Dios levantó a un hombre, Nehemías, que pasó su tiempo orando, ayunando y llorando, porque estaba quebrantado por la condición de Israel. Él también profundizaba continuamente en la Palabra de Dios, comprendiendo la profecía y moviéndose en el Espíritu. Él permanecía aoartado de toda la maldad que lo rodeaba y mantenía un andar santo con el Señor. Y, a su vez, el alma de todos los que lo escuchaban predicar era purificada.

Pronto un avivamiento de santidad barrió la tierra. “Y se purificaron los sacerdotes y los levitas; y purificaron al pueblo, y las puertas, y el muro” (Nehemías 12:30). La casa de Dios también fue purgada, con todo lo de la carne expulsado. Nehemías les dijo a los obreros del templo: “¡Saquen todo lo que tenga que ver con la idolatría o la sensualidad!”

Nehemías tenía la autoridad espiritual para traer de vuelta el temor de Dios al templo porque él había estado de rodillas, llorando, quebrantado, buscando el corazón de Dios. Y debido a esto, él pudo confesar los pecados de toda una nación: “Esté ahora atento tu oído y abiertos tus ojos para oír la oración de tu siervo… por los hijos de Israel” (Nehemías 1:6)

¡Amados, este es el concepto de avivamiento de Dios! Cada habitación de tu corazón que sea inmunda y no santificada debe ser barrida, no deben quedar lugares oscuros. “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí” (Salmos 51:10).

Proponte en tu corazón ser la persona de Dios que lleve a cabo el cambio en el mundo que te rodea.

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¿Tus Planes Son en Vano?

David Wilkerson (1931-2011)March 25, 2020

“Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin” (Mateo 24:14).

Muchos en la iglesia de hoy tratan de determinar la cercanía de la vemida de Cristo leyendo las señales de los tiempos; por ejemplo, el regreso de los judíos a Israel. Jesús claramente declara que el fin vendrá sólo después de que el evangelio haya sido predicado a todas las naciones como testimonio.

“Prueba de hecho” es la definición de la palabra griega que se usa para “testigo” en el versículo anterior. Cristo no está hablando sólo de predicar el Evangelio, sino de presentarlo como un testimonio. Él dice que el Evangelio que predicamos es efectivo sólo si está respaldado por una vida que da testimonio de  su realidad.

Uno pensaría que Estados Unidos, con sus miles de iglesias evangélicas, presentaría un fuerte testimonio del Evangelio. Sólo en una gran ciudad del sur, hay más de 2,000 iglesias evangélicas. Pero muchas de estas iglesias han comprometido tanto el verdadero Evangelio de Cristo que muy poco del señorío de Cristo brilla en la vida de las personas.

Demasiados ministros, tanto jóvenes como viejos, corren por todo el mundo asistiendo a seminarios, convenciones y “tanques de ideas”, buscando la clave para construir ministerios más grandes. Los jóvenes profesionales del ministerio están armados con gráficos y encuestas mientras escuchan conferencias sobre cómo “hacer crecer tu iglesia”. Mientras otros acuden a “avivamientos” con la esperanza de aprender nuevos métodos para hacer que el Espíritu Santo caiga sobre sus congregaciones.

A medida que las sociedades misioneras envían más obreros, muchos misioneros vuelven a casa en unos pocos años, desanimados y golpeados porque nunca desarrollaron un conocimiento de primera mano del señorío de Cristo o la plenitud del Espíritu Santo. Hay una necesidad de personas más calificadas para ganar las naciones para Cristo, pero sólo la presencia y la unción del Espíritu Santo traerán un éxito duradero. El evangelio de Jesucristo será predicado como testimonio, ¡y entonces el Señor vendrá!

Amado, tus planes son en vano si Jesús no está entronado en cada área de tu vida. A medida que adquieras conocimiento y emplees nuevas ideas y estrategias, asegúrate de que la vida de Cristo habite en ti.

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Guerra Total Contra los Hijos de Dios

David Wilkerson (1931-2011)March 24, 2020

“¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo” (Apocalipsis 12:12).

Como seguidores de Jesucristo, debemos estar constantemente conscientes de que el diablo anda suelto para destruirnos. Por lo tanto, dice Pablo, necesitamos saber todo lo que podamos sobre las tácticas y planes del enemigo: “Para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones” (2 Corintios 2:11).

El versículo en Apocalipsis nos dice que Satanás ha declarado una guerra total contra los hijos de Dios, y que tiene una fecha límite para completar su trabajo. Mientras que muchos cristianos pueden dormir a medianoche, tal como lo predijo Jesús, el diablo está trabajando ferozmente, preparándose para la guerra. Él es muy consciente del poco tiempo que tiene para cumplir sus propósitos malvados, por lo que siempre está tramando, siempre maquinando formas de hostigar y destruir la iglesia de Jesucristo.

Satanás podrá mentirte y no descansar de sus acusaciones. Jesús ahora se sienta a salvo con el Padre, mucho más allá del alcance de Satanás, pero el enemigo todavía está librando una guerra contra Cristo al dirigirla contra los creyentes, la simiente de Cristo.

Contrariamente a lo que piensan algunos cristianos, Satanás no posee poder omnipotente; él ha sido derrotado por Jesús y despojado de toda autoridad. Tampoco es omnisciente (es decir, no puede leer mentes). Y él no es omnipresente. Pero él tiene principados y potestades apostados en toda la tierra y su hueste de demonios lo alimentan con inteligencia a su entera disposición.

Pedro nos da esta advertencia: “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 Pedro 5:8).

Satanás conoce tus puntos débiles, tus luchas con la carne y trabajará duro contigo en esas áreas. Él intentará convencerte de que nunca estarás libre del pecado, pero en el instante en que te mueves hacia Jesús, el diablo queda indefenso. Santiago nos dice: “Resistid al diablo, y huirá de vosotros” (Santiago 4:7).

Entonces, ¿cómo resistes al enemigo? ¡Lo haces sólo por fe! Simplemente ven a Jesús, confiando en que él te rescatará de las garras de Satanás.

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Creyendo que Dios Obrará Milagros

Gary WilkersonMarch 23, 2020

Una escena en el evangelio de Marcos aborda los tipos de situaciones insoportables que puede enfrentar nuestra fe. Cuando nos sobreviene una calamidad repentina, podemos experimentar sentimientos de desesperanza y desánimo.

Jairo, un hombre devoto, temeroso de Dios y líder de la sinagoga local, enfrentó una crisis. Su joven hija estaba enferma hasta el punto de morir y cuando supo que Jesús, el sanador, estaba cerca, decidió: “Voy a poner mi fe en él”. Corriendo hacia el Mesías, cayó a sus pies y le imploró fervientemente: “Mi hija está agonizando; ven y pon las manos sobre ella para que sea salva, y vivirá” (Marcos 5:23).

Jairo rogaba por un milagro: “Señor, a menos que hagas esto, no tengo esperanza. ¡Los médicos no pueden ayudar pero sé que puedes hacer que ocurra un milagro!” La frase que usa Jairo en el versículo anterior: “para que sea salva, y vivirá”, denota su fe en la capacidad de Cristo. Creyó al Señor por lo imposible, declarando: “Jesús, tú puedes”. Él sabía que si Cristo sólo tocaba a su hija, ella sería sanada.

Lo que sucede luego revela otro nivel de fe: “[Jesús] fue, pues, con él [Jairo]; y le seguía una gran multitud, y le apretaban. Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre, y había sufrido mucho de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor” (5:24-26).

Aquí nos encontramos con otra persona en una situación desesperada. Esta mujer había ido de médico en médico y había agotado sus recursos en busca de una cura y su condición sólo se había deteriorado. Pero cuando oyó que Jesús estaba cerca, la esperanza surgió en su corazón y esa semilla de mostaza de fe en su corazón creció. Ella pensó: “Si tocare tan solamente su manto, seré salva” (5:28).

La fe de esta mujer era tan fuerte que estaba convencida de que la bondad de Dios iba a realizar un milagro en su cuerpo. Era una fe concreta, sólida como una roca, del tipo que cree en Dios por los milagros basados en su bondad.

¿Todavía crees que Jesús puede? ¿Crees que lo hará? No importa cuál sea tu prueba, no importa cuán lejos parezca la esperanza, él está listo para intervenir. Pídele que te infunda fe hoy.  

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Cuando Dios Cambia tus Planes

Carter ConlonMarch 21, 2020

Las buenas ideas no siempre son “ideas de Dios”. Vemos esto en la vida del apóstol Pablo: “Y atravesando Frigia y la provincia de Galacia, les fue prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia; y cuando llegaron a Misia, intentaron ir a Bitinia, pero el Espíritu no se lo permitió” (Hechos 16:6-7).

Tal como sucedió con Pablo, un discípulo sincero de Cristo, puede suceder con todos nosotros. Es posible que queramos ir a ciertos lugares y hacer ciertas cosas, esperando que Dios nos acompañe. Sin embargo, a veces los caminos que elegimos para nuestras vidas durante una temporada en particular pueden no ser el camino de Dios para nosotros.

Pablo tuvo una visión de un hombre que le pedía que viniera a Macedonia y los ayudara (16:9). “Cuando vio la visión, en seguida procuramos partir para Macedonia, dando por cierto que Dios nos llamaba para que les anunciásemos el evangelio” (16:10). Entonces, aunque Pablo había tenido planes diferentes, él y su compañía se dirigieron a Macedonia. En el camino ministraron a un grupo de mujeres reunidas para orar. Una de ellas era una parte influyente de la comunidad y “fue bautizada, y su familia” (16:15).

Después, se encontraron con una esclava poseída por un demonio y cuando fue liberada, sus amos capturaron a Pablo y Silas y los golpearon y arrojaron a prisión (16:22). Esto sirve como un recordatorio de que no tenemos garantía de que no vamos a pasar por pruebas y problemas. De hecho, a veces obedecer la voluntad de Dios realmente nos meterá en problemas. Pero los planes de Dios siempre son muy superiores a los nuestros.

En prisión, Pablo y Silas cantaron alabanzas al Señor y testificaron al carcelero, quien a su vez fue transformado y bautizado junto con toda su familia (16:33). Y sólo piensa, todo esto comenzó con un hombre que se le apareció a Pablo cuando oraba por la noche, diciendo: “Ven y ayúdanos”.

El poder de Dios siempre se encuentra donde el Espíritu te guía. Hoy te imploro que tengas el coraje de decir: “Señor, no quiero vivir simplemente para mi voluntad. ¿Qué quieres que haga? ¿A dónde quieres que vaya? Que se haga tu voluntad en mi vida”. ¡Entonces mira cómo Dios hará milagros!

Carter Conlon se unió al equipo pastoral de la Iglesia Times Square en 1994, por invitación del pastor fundador David Wilkerson, y fue nombrado para el cargo de Pastor Principal en 2001.

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Rescatados del Pozo

David Wilkerson (1931-2011)March 20, 2020

El desánimo es la herramienta más devastadora del diablo en sus ataques contra los santos que tienen hambre del espíritu. Siempre ha sido el arma preferida del enemigo contra los elegidos de Dios; y desde el día en que te tomaste en serio las cosas de Dios, determinando en tu corazón conocer a Cristo en su plenitud, Satanás ha tratado de desanimarte. Él te ha visto profundizar en la Palabra de Dios todos los días. Te ha visto crecer, cambiar, vencer toda mundanalidad; y te ha convertido en un fuerte objetivo.

En este momento eres capaz de alabar a Dios en voz alta en la iglesia, pero ten cuidado con lo que viene mañana. Satanás usará su arma más poderosa para intentar derribarte, así que no pienses que sus ataques son inusuales. Dios permite este tipo de pruebas ardientes con todos sus santos. Pedro escribe: “Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese” (1 Pedro 4:12). El pueblo de Dios ha estado soportando el desánimo por siglos.

Cuando estás bajo ataque, ¡no tendrás ganas de orar, pero aún así debes ir al lugar secreto y a la presencia de Jesús! No trates de orar para salir de la desesperación: este es el momento en el que el Espíritu de Dios obrará a favor tuyo. ¡Él te sacará del pozo!

Puedes ser honesto con el Señor y decirle lo débil e indefenso que te sientes. “Jesús, mi espíritu está seco y no me quedan fuerzas. ¡Vengo a ti a pedir ayuda!” En esos momentos, el Señor es muy paciente con nosotros. Él no espera que hagamos un esfuerzo intenso y ferviente en la oración, así que siéntate en su presencia y confía en que su Espíritu Santo hará en ti lo que se le ha enviado a hacer. Él nunca te abandonará, pero debes darle tiempo para hacer su obra.

“Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman” (1 Corintios 2:9). Atrévete a creer las cosas increíblemente buenas que el Espíritu Santo te va a decir. ¡El Señor tiene promesas gloriosas para todos los que esperan en él!

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