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Devocionales en Español

Presionado por Todos Lados

David Wilkerson (1931-2011)July 15, 2020

Durante siglos, el testimonio más poderoso del pueblo de Dios para el mundo ha sido el resplandor de Cristo a través del profundo sufrimiento en sus vidas. El carácter manifiesto de Cristo ha tocado a los que les rodean y ha ministrado a ateos, musulmanes e inconversos de todo tipo.

El apóstol Pablo dijo: “Estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos; llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos” (2 Corintios 4:8-10).

Pablo sabía de primera mano el significado de la desesperación; después de todo, él no era un superhombre. Él enfrentó tiempos difíciles que nunca pensó que sobreviviría. Él testificó: “Porque hermanos, no queremos que ignoréis acerca de nuestra tribulación que nos sobrevino en Asia; pues fuimos abrumados sobremanera más allá de nuestras fuerzas, de tal modo que aun perdimos la esperanza de conservar la vida. Pero tuvimos en nosotros mismos sentencia de muerte, para que no confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos; el cual nos libró, y nos libra, y en quien esperamos que aún nos librará” (2 Corintios 1:8-10).

¿Entiendes lo que dice Pablo? Él nos dice: “Estábamos presionados más allá de toda fuerza humana y estábamos completamente perdidos para entenderlo. Llegamos al punto de pensar que todo había terminado”.

En ese mismo momento, en el momento más difícil de Pablo, recordó su ministerio y llamamiento. Mirando fijamente la muerte cara a cara, él se recordó a sí mismo: “Todo el mundo me está mirando. He predicado muchos sermones sobre el poder de Dios para mantener a sus siervos y ahora todos buscan ver si yo lo creo”.

Luego, Pablo le dice a la iglesia de Corinto: “Fueron sus oraciones las que nos ayudaron. Nos permitieron pasar por todo esto con un cántico de victoria”. Él escribe: “cooperando también vosotros a favor nuestro con la oración, para que por muchas personas sean dadas gracias a favor nuestro” (2 Corintios 1:11).

Nunca tomes a la ligera el asunto de orar por tus hermanos y hermanas necesitados. Pablo dice que las oraciones de los corintios fueron un regalo para él y, de la misma manera, nuestras oraciones pueden bendecir a otros. 

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El Inquebrantable Amor de Dios

David Wilkerson (1931-2011)July 14, 2020

La palabra inquebrantable significa “no disminuido, no ceder o debilitarse en vigor o ritmo; incapaz de ser cambiado, apegarse a un rumbo determinado”.

Esta es una maravillosa descripción del amor de Dios. Nada puede obstaculizar o disminuir su búsqueda amorosa de los pecadores y los santos. El salmista David lo expresó de esta manera: “Detrás y delante me rodeaste… ¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia?  Si subiere a los cielos, allí estás tú; Y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás” (Salmos 139:5,7-8).

David está hablando de los grandes altibajos que enfrentamos en la vida. Él está diciendo: “Hay momentos en que me siento tan bendecido que me lleno de gozo. En otras ocasiones, siento que estoy en un infierno viviente, condenado e indigno. Pero no importa dónde esté, no importa cuán bendecido sea o cuán bajo me sienta, Señor, tú estás allí. ¡No puedo escapar de tu amor inquebrantable! Incluso cuando soy desobediente, pecando contra tu verdad, dando tu gracia por sentado, nunca dejas de amarme. ¡Tu amor por mí es inquebrantable!”

Considera también el testimonio del apóstol Pablo. Aquí tenemos un hombre que estaba empeñado en destruir la iglesia de Dios como un desquiciado, por su odio a los cristianos. Respiraba amenazas de matanza contra todos los que seguían a Jesús y pedía autorización para cazar a los creyentes para poder entrar a sus hogares y arrastrarlos a la cárcel.

Después de su conversión, Pablo testificó que incluso durante esos años llenos de odio, Dios lo amaba. Él escribió: “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8). Y a través de los años, Pablo se convenció cada vez más de que Dios lo amaría fervientemente hasta el final, a lo largo de sus altibajos.

“Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,  ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 8:38-39). Él estaba declarando: “Nada puede separarme del amor de Dios: ningún diablo, ningún demonio, ningún principado, ningún hombre, ningún ángel, nada puede impedir que Dios me ame”.

¡Esta es la esperanza de todo creyente!

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Apartados para los Propósitos de Dios

Gary WilkersonJuly 13, 2020

Cuando las almas perdidas de este mundo enfrentan serias crisis de vida y no tienen ninguna fuente de esperanza, la iglesia de Cristo debe representar la diferencia que están buscando. Nuestras vidas deben distinguirse por la esperanza, la alegría, la paz, el amor y el dar. Pero muchos seguidores hoy han borrado esas distinciones arrastrándose hacia una línea de transigencia e incluso cruzándola. Como resultado, los perdidos y los heridos ven la vida de los cristianos como si no fuera diferente de la suya.

Jesús tocó este asunto  cuando dijo a sus discípulos: “El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él… La paz os dejo, mi paz os doy” (Juan 14:23, 27). Jesús esencialmente dijo: “Ustedes han visto que la paz que ofrezco no es recibida por el mundo. Les he demostrado los valores de mi reino: cómo vivir, creer, caminar y servir al Padre. Esos valores están en un contraste radical con los del mundo y ustedes deben vivir según los valores de mi reino”.

Cuando Dios habla de apartarse del mundo, no quiere decir alejarnos de él. La separación que desea tiene lugar en el corazón. Sucede a través de la revelación de Dios y su gloria permanece con nosotros incluso en nuestros tiempos difíciles.

Cuando el profeta Isaías entró en el templo, vio la gloria de Dios: “Vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo” (Isaías 6:1). Esa visión sagrada puso a Isaías rostro en tierra con humilde asombro y dijo: “¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos” (6:5).

En ese momento, Isaías reconoció la separación de Dios y el Señor le dijo: “Te he separado para mis santos propósitos. Te envío a predicar mi palabra a un pueblo corrupto que se resistirá a ti, pero podrás soportarlo porque has visto mi gloria. Has visto la naturaleza del Dios que te ha llamado”.

La belleza de nuestro Dios es paradójica: santa y pura pero íntima y afectuosa. Él está por encima de nosotros y con nosotros: y nos da una paz que nunca podríamos encontrar por nuestra cuenta. ¡Él es un Dios digno de nuestra confianza en y a través de todas las cosas!

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¿Qué Senda Elegirás?

Claude HoudeJuly 11, 2020

“Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche” (Salmos 1:1-2).

El Salmo 1 es un salmo de sabiduría y contiene dos formas de vida contrastantes en la búsqueda de la felicidad. La mayoría de los teólogos cree que el salmo fue escrito por David; es literalmente la puerta de entrada a la realización y la vida abundante. Entonces, el hombre bendecido se deleita en la ley del Señor, en sus promesas, su palabra, su reino, su corazón por su pueblo, sus mandamientos. Y este hombre será “como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo,y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará” (1:3).

Por el contrario, “no así los malos, que son como el tamo que arrebata el viento. Por tanto, no se levantarán los malos en el juicio, ni los pecadores en la congregación de los justos. Porque Jehová conoce el camino de los justos; mas la senda de los malos perecerá” (1:4-6). El salmista dice: “Debes elegir cuál será tu búsqueda”. Él distinguió entre los dos estilos de vida, uno como un árbol plantado por los ríos de agua y el otro como paja en el viento.

El estilo de vida que conduce a la bendición, la vitalidad, la productividad, la seguridad, la alegría, la realización, el logro y la satisfacción va más allá de la paz mental y la tranquilidad del corazón. Encontrarás una felicidad profunda y auténtica si tienes una comprensión bíblica básica de dónde se encuentra. Proverbios 4:20-26 dice: “Hijo mío, está atento a mis palabras; inclina tu oído a mis razones… Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón… Tus ojos miren lo recto… Examina la senda de tus pies”. La Palabra de Dios está llena de instrucción y guía, mucho más que suficiente para mantenerte en el camino de la justicia.

Las redes sociales con sus pasatiempos huecos y sin sentido pueden consumir tu tiempo. El entretenimiento sin sentido puede abaratar y debilitar tu alma. Es responsabilidad de cada persona elegir qué búsqueda seguirá. “Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33). La Palabra de Dios es clara; ¡la decisión es tuya!

Claude Houde es el pastor principal de Eglise Nouvelle Vie (Iglesia Vida Nueva) en Montreal, Canadá. Bajo su liderazgo, la Iglesia Nueva Vida ha crecido de unos cuantos asistentes a más de 3500, en una parte de Canadá en la que hay muy pocas iglesias protestantes exitosas.

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Los Botines de la Guerra Espiritual

David Wilkerson (1931-2011)July 10, 2020

“De lo que habían consagrado de las guerras y de los botines, para reparar la casa de Jehová” (1 Crónicas 26:27). Este versículo nos abre a una profunda y transformadora verdad. Habla de botines que sólo se pueden ganar en la batalla, y una vez que estos botines se ganan, son consagrados para edificar la casa de Dios.

Comprender la poderosa verdad detrás de este versículo nos permitirá comprender porqué el Señor permite una intensa guerra espiritual a lo largo de nuestras vidas. Dios no sólo permite nuestras batallas, sino que tiene un propósito glorioso para ellas.

Entonces, ¿cuáles son los “botines ganados en batalla”? La primera mención de botín en la Biblia ocurre en Génesis cuando una confederación de reyes invadió Sodoma y Gomorra. Estos invasores capturaron a los habitantes y saquearon sus posesiones: “Y tomaron toda la riqueza de Sodoma y de Gomorra, y todas sus provisiones… Tomaron también a Lot, hijo del hermano de Abram” (Génesis 14:11-12).

Cuando Abram se enteró de que su sobrino había sido llevado cautivo, él reunió a su ejército y superó a los invasores, trayendo a Lot y sus bienes (ver 14:15-16). Mientras Abram conducía su victoriosa procesión de personas gozosas a casa, se encontró con Melquisedec, el rey de Salem, y se sintió guiado a diezmar de su botín (ver 14:20). ¿Por qué Abram diezmaría a este rey? Porque Melquisedec era “el sacerdote del Dios Altísimo” y Abram quería ayudar a sostener el ministerio de la casa de Dios.

Imagina la escena unas horas antes de que Abram venciera a esos invasores. Satanás debe haberse emocionado. Sus ejércitos acababan de llevarse a toda la población de dos ciudades, incluido al único hombre piadoso que vivía allí. Satanás tomó a Lot como un “botín” junto con vastas manadas de ganado, carros llenos de comida y ropa; y cofres llenos de oro, plata y piedras preciosas. El pequeño ejército de Abram derrotó al ejército confederado, liberó a la gente y recuperó una enorme caravana de botines. El botín que pertenecía a Sodoma y Gomorra fue devuelto a ellos, pero Abram se quedó con el botín de los invasores. Y rápidamente dio una porción para la obra del Señor

Este es el principio del que Dios quiere que nos apropiemos: Nuestro Señor está interesado en mucho más que en hacernos vencedores. Él quiere darnos botines, bienes, riquezas espirituales a partir de nuestra guerra. A esto se refiere Pablo cuando dice: “Somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó” (Romanos 8:37). Debemos salir de nuestra batalla con recursos que podamos usar para bendecir y mantener la casa de Dios.

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Teniendo una Vida que Agrada al Señor

David Wilkerson (1931-2011)July 9, 2020

“Y sé que cuando vaya a vosotros, llegaré con abundancia de la bendición del evangelio de Cristo” (Romanos 15:29). Al escribir estas palabras a los cristianos en Roma, Pablo les decía: “No tengo dudas de que cuando los vea, será en la medida más completa de la bendición de Cristo”.

Las palabras del apóstol aquí implican algo que todo creyente debe saber; es decir, hay diversos grados o medidas de la bendición de Cristo. Algunos creyentes obtienen una medida completa de esta bendición, lo cual es la meta, por supuesto. Sin embargo, otros cristianos sólo participan en una pequeña medida de su bendición, pero todos podemos buscar la plenitud.

Pablo deja en claro que todos tenemos el mismo acceso al Señor: “[Hay] un cuerpo y un Espíritu… un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos” (Efesios 4:4-6). Todos tenemos la misma oportunidad de obtener su creciente bendición. De hecho, nuestras vidas deberían abundar continuamente en lo que Pablo llama “la bendición de Cristo”.

La bendición de Cristo significa tener una vida que sea agradable al Señor. Es un conocimiento interno del Espíritu Santo que mientras Dios mira tu vida, él dice: “Estoy complacido contigo, hijo mía. No hay nada entre nosotros que obstaculice nuestra comunión y relación”.

El escritor de Hebreos resume la plenitud de la bendición de Cristo de esta manera: “Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno, os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos” (Hebreos 13:20-21).

Las personas que viven en esta plenitud de bendición desprenden un aroma de haber estado con Jesús. Al igual que Pablo, tienen una insatisfacción divina con esta vida, un anhelo de estar en la presencia de Cristo, un hambre de obtener más y más intimidad con él.

Esforcémonos por ser como estos creyentes, decididos a terminar nuestro caminar de fe y nuestro ministerio de tal forma que sea agradable a Dios.

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Nuestra Necesidad de Compañerismo en Dios

David Wilkerson (1931-2011)July 8, 2020

Jesús declaró: “Yo soy el pan de vida… Yo soy el pan vivo que descendió del cielo… El que me come, él también vivirá por mí” (Juan 6:35,51,57). La imagen del pan aquí es importante. Nuestro Señor nos dice: “Si vienes a mí, te alimentarás. Estarás apegado a mí, como miembro de mi cuerpo. Por lo tanto, serás fortalecido por la fuerza vital que hay en mí”. De hecho, cada miembro de su cuerpo obtiene sus fuerzas de una sola fuente: Cristo, la cabeza. Todo lo que necesitamos para llevar una vida vencedora fluye hacia nosotros, a partir de él.

Este pan es lo que nos distingue como miembros de su cuerpo. Estamos separados del resto de la humanidad porque cenamos de un solo pan: Jesucristo. “Todos participamos de aquel mismo pan” (1 Corintios 10:17).

El apóstol señala: “Así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros” (Romanos 12: 5). En otras palabras, no sólo estamos conectados con Jesús, nuestra cabeza, sino que también estamos unidos entre nosotros. El hecho es que no podemos estar conectados con él sin estar unidos a nuestros hermanos y hermanas en Cristo.

Estamos unidos no sólo por nuestra necesidad de Jesús, sino por nuestra necesidad unos de otros. Pablo afirma: “Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros” (1 Corintios 12:21). Ten en cuenta la segunda mitad del versículo. Incluso la cabeza no puede decirle a otro miembro: “No te necesito”. ¡Qué declaración tan increíble! Pablo nos dice: “Cristo nunca le dirá a ningún miembro de su cuerpo: No te necesito”. Nuestra cabeza se conecta voluntariamente a cada uno de nosotros; aun más, él dice que todos somos importantes, incluso necesarios, para el funcionamiento de su cuerpo.

Es absolutamente vital que nos reunamos en el nombre de Jesús, por el bien de todos. Como hermanos y hermanas en Cristo, debemos acercarnos unos a otros en amor y preocupación, buscar comunión con los demás y apoyarnos mutuamente en oración.

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Cristo Brillando a través de Nuestros Sufrimientos

David Wilkerson (1931-2011)July 7, 2020

Nadie en la tierra puede ponerte en el ministerio. Tú podrás recibir un diploma en un seminario, ser ordenado por un obispo o comisionado por una denominación. Pero Pablo revela la única fuente de cualquier verdadero llamado al ministerio: “Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio” (1 Timoteo 1:12).

¿Qué quiere decir Pablo aquí cuando dice que Jesús lo fortaleció y lo tuvo por fiel? Tres días después de la conversión del apóstol, Cristo puso a Pablo en el ministerio, específicamente, el ministerio del padecimiento: “Porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre” (Hechos 9:16). Este es el mismo ministerio al que Pablo se refiere cuando dice: “Por lo cual, teniendo nosotros este ministerio” (2 Corintios 4:1). Él continúa: “según la misericordia que hemos recibido, no desmayamos”. Él está hablando sobre el ministerio del sufrimiento y deja en claro que es un ministerio que todos poseemos.

Pablo nos dice que Cristo se comprometió a permanecer fiel a él y capacitarlo en todas sus pruebas. La palabra griega para “fortaleció” significa un suministro continuo de fuerza. Así que, Pablo está diciendo: “Jesús prometió darme fuerzas más que suficientes para el viaje. ¡Él me fortalece para permanecer fiel en este ministerio y debido a él, yo no desmayaré ni me rendiré!”

Pablo mismo admite que él no era un orador elocuente. Había dejado de lado toda su capacitación mundana y su propia brillantez humana. Él dijo que predicaba en debilidad, temor y el temblor. Incluso Pedro dijo que Pablo hablaba cosas que eran difíciles de entender (ver 2 Pedro 3:15-16). Su ministerio fue el brillo de Cristo, que se producía en él a través de grandes sufrimientos. Este gran apóstol impactó su época increíblemente y continúa impactando incluso a nuestra generación por la forma en la que él actuaba frente a sus pruebas.

Pablo a menudo hablaba de “Cristo en mí”, con lo que quería decir: “Tú ves a un ser humano parado frente a ti. Pero Dios me ha llevado a través de grandes pruebas; y esos sufrimientos han producido en mí el carácter de Cristo. Eso es lo que ves brillar en mi vida. Sólo aquel que fortalece fielmente puede producir esto en una vida; sólo él puede dar a sus siervos una canción y un testimonio en medio de cada prueba”. ¡Aleluya!

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El Padre Procura tu Crecimiento

Gary WilkersonJuly 6, 2020

“Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto. Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos” (Juan 15:1-5).

En la última noche de Jesús con sus discípulos, después de que terminaron de cenar, les pidió que caminaran con él para poder impartir una última enseñanza. “Levantaos, vamos de aquí” (Juan 14:31). Mientras caminaban, Jesús resumió nuestra relación con él y con el Padre. La vid es Jesús, la fuente de toda la vida que fluye hacia nosotros, y nosotros somos los pámpanos que se extienden desde él. Supervisando todo este flujo de vida está nuestro Padre celestial, el labrador que procura a nuestro crecimiento. ¿Podría haber alguna imagen más serena de nuestra vida en Cristo?

Sin embargo, también incrustado en esta analogía, hay un tipo diferente de imagen: “Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará” (15:2). Muchos cristianos se estremecen con este versículo; a nadie le gusta la idea de ser “quitado” por Dios. Este versículo es razón suficiente para aferrarse a una religión basada en el rendimiento, un sistema por el cual se puede medir si estamos dando fruto o no.

Nuestro compasivo y amoroso Señor, sin embargo, es más que una fuente de vida para nosotros: él es la fuente de vida. Otras “vides” pueden prometer vida pero ninguna contiene la vida verdadera como él. Los cristianos pueden buscar vida de fuentes que parecen buenas y legítimas (ambición y motivación, éxito y consuelo), pero estas vides en sí mismas no tienen vida. Jesús quiere que seamos injertados en él para que podamos beber profundamente de su vida abundante todos los días.

El labrador, nuestro Padre celestial, cuida su jardín con amor y perfección, colocando las cosas en su lugar correcto, de modo que crezcan. Pero el buen labrador también poda; y eso puede ser doloroso. Sin embargo, Jesús deja muy claro que a medida que permanezcamos en él, la poda producirá un fruto que es glorioso y que no podría haberse producido por sí solo.

Jesús les dio a sus discípulos estas hermosas palabras de despedida: “Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido” (15:11).

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Poder para Vencer en Oración

Jim CymbalaJuly 4, 2020

El apóstol Pablo, escritor de la mayor parte del Nuevo Testamento, hizo una confesión extraordinaria en Romanos: “Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles” (Romanos 8:26). Observa las frases clave:

  • “Qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos”.  Eso está escrito en primera persona plural: ¡Pablo se incluyó a sí mismo! ¿El apóstol más poderoso de la historia no sabía cómo orar adecuadamente?
  • “El Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad”. ¿Somos todos realmente tan espiritualmente frágiles que necesitamos la ayuda de Dios para simplemente orar de la manera correcta?
  • “El Espíritu nos ayuda”. Todo el poder está en el Espíritu Santo, incluida la gracia de orar correctamente para que Dios pueda oír y responder.

El Espíritu nos ayuda a orar, a escapar del ajetreo de la vida y a estar a solas con Dios. Él revela nuestra necesidad crítica de su gracia diaria al contrastar la fuerza de Dios con nuestra fragilidad humana. Nos atrae gentilmente a nuestra Fuente y ayuda a nuestros corazones a inclinarse sinceramente, creer y pedir en el trono de Dios.

Muchas veces, nos enfrentamos a situaciones en la vida que son bastante complicadas y no estamos seguros de por qué debemos orar: no hay una elección obvia correcta o incorrecta. Tal vez surja una oportunidad para un viaje misionero a corto plazo o un hijo rebelde se meta en problemas con la ley. ¿Cuál es la voluntad de Dios en esas situaciones? ¿Cómo debemos orar? Ahí es donde el Espíritu Santo nos ayuda al revelar la voluntad de Dios y al otorgarnos la fe para orar en la dirección correcta.

La oración de fe mueve montañas (Marcos 11:23-24; Santiago 5:15). El Espíritu solo, hace que el poder de Dios sea tan real para nuestra persona interna que estamos capacitados para pedir, buscar y tocar la puerta con audaz seguridad. Esta es otra razón por la cual las verdades más profundas y los secretos de la oración nunca se pueden aprender mediante conferencias, cintas de enseñanza o libros.

La oración se aprende orando; y el corazón generalmente aprende más rápido que la cabeza. “Así que la fe es por oír, y el oír, por la palabra de Dios” (Romanos 10:17). El Espíritu Santo se casa con la oración y la fe juntos dentro de nosotros; y produce resultados que cambian la vida.

Jim Cymbala comenzó la iglesia Brooklyn Tabernacle con menos de veinte miembros en un pequeño y deteriorado edificio en una parte difícil de la ciudad. Nacido en Brooklyn, es un viejo amigo de David y Gary Wilkerson.

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