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Devocionales en Español

Esperando que el Espíritu de Dios se Mueva

Jim CymbalaAugust 1, 2020

Después de la dramática conversión de Saulo en el camino a Damasco (ver Hechos 9:1-8), él se movió un poco, haciendo una breve visita a Jerusalén con los apóstoles antes de regresar a su ciudad natal de Tarso. Más tarde, Bernabé fue allí y persuadió a Saulo para que se uniera a él para ayudar a la iglesia en Antioquía, donde la gracia de Dios era tan evidente (Hechos 11:9-26). Los dos se unieron a otros profetas y maestros talentosos; y ministraron allí durante muchos meses, fortaleciendo la fe de los creyentes en Jesús.

A medida que los líderes de la iglesia en Antioquía se acercaban deliberadamente a Dios (adorando y ayunando), Dios se acercó a ellos según lo prometido (ver Santiago 4:8). Lucas cuenta la historia de manera práctica, lo que nos da una idea de las prácticas espirituales de los primeros líderes cristianos.

“Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado. Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron” (Hechos 13:2-3).

Los creyentes escucharon que el Espíritu les instruía a “apartar a Bernabé y a Saulo” para que pudieran ser enviados a hacer un trabajo nuevo y específico para Dios. Nadie parecía particularmente sorprendido por la directiva del Espíritu para que Saulo y Bernabé se entregaran a este llamamiento bastante vago.

¿Qué fue tan significativo sobre ese momento? Ese fue el comienzo del primer viaje misionero de Saulo; y sus viajes cambiaron todo el curso de la iglesia cristiana. De hecho, fue durante su primer viaje que el nombre de Saulo fue cambiado a Pablo; y él salió para tomar la iniciativa ya que Dios lo usó de formas aún mayores que su compatriota mayor, Bernabé.

Cuando el Espíritu de Dios se mueve, se pone en marcha un proceso continuo de apartar a los creyentes y enviarlos a trabajar para Cristo. Y esto no está reservado sólo para aquellos en el ministerio formal. Se te puede pedir a ti, que vayas por la calle y alientes a un vecino en aflicción. Tal vez él te llame para que vayas a un viaje misionero a corto plazo o te entregues a una oración intercesora. Cuando el Espíritu Santo se mueve y cedes ante su influencia, la vida se vuelve emocionante y llena de desafíos que sólo Dios puede enfrentar.

Jim Cymbala comenzó la iglesia Brooklyn Tabernacle con menos de veinte miembros en un pequeño y deteriorado edificio en una parte difícil de la ciudad. Nacido en Brooklyn, es un viejo amigo de David y Gary Wilkerson.

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Atravesando la Tormenta como un Adorador

David Wilkerson (1931-2011)July 31, 2020

“Así salvó Jehová aquel día a Israel de mano de los egipcios… Entonces cantó Moisés y los hijos de Israel este cántico a Jehová, y dijeron: Cantaré yo a Jehová, porque se ha magnificado grandemente” (Éxodo 14:30; 15:1).

¡Dios quiere que salgas de tu tormenta como un adorador! Él te ha abierto el camino en tu noche oscura y tiene un plan para presentarte como un ejemplo resplandeciente para el mundo de su fidelidad para con su pueblo.

La mayoría de los cristianos están familiarizados con lo que le sucedió a Israel en el Mar Rojo y cómo Dios libró milagrosamente a su pueblo elegido. Sin embargo, tú puedes estar preguntándote qué tiene que ver este incidente con que tú seas convertido en un adorador.

Este es el cuadro: Israel acampó junto al mar y el pueblo se regocijaba en su nueva libertad. Después de cuatrocientos años de esclavitud, Dios los había sacado del horno de hierro de Egipto. Mientras se deleitaban con su primer gusto de libertad, se llenaron de la esperanza que la libertad trae; y cantaban y clamaban: “¡Por fin somos libres!” Estaban sumamente emocionados por las promesas que Dios les había hecho.

Esta escena representa conmovedoramente al cristiano que ha sido liberado del pecado: se regocija en su nueva libertad de las ataduras pasadas y tiene una melodía santa en su corazón porque está viendo cumplirse las promesas de Dios. ¡Pero entonces viene un ataque! En el caso de los israelitas, el ejército de Faraón atacó repentina e inesperadamente, enviando ondas de choque por todo el campamento. A la hora de la mayor paz de Israel, el enemigo trató de devorarlos; en el mismo apogeo de su libertad, durante su hora de mayor esperanza, Satanás trató de derribarlos.

“Los hijos de Israel alzaron sus ojos, y he aquí… temieron en gran manera, y clamaron a Jehová” (Éxodo 14:10). A pesar de su temor, el Señor protegió sobrenaturalmente a Israel y los llevó a la victoria (ver Éxodo 14:31).

Cuando Satanás viene a ti y trata de vencerte, tal como Moisés le dijo a los israelitas, el Señor te dirá: “No temáis; estad firmes, y ved la salvación que Jehová hará hoy con vosotros… Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos” (14:13-14). ¡Y como Israel, tú puedes presentarte como un adorador y cantar la victoria en alta voz!

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Dios No Te Fallará en la Crisis

David Wilkerson (1931-2011)July 30, 2020

Sin lugar a dudas, esta generación ha tomado el pecado de la incredulidad demasiado a la ligera y en este momento, estamos viendo los trágicos resultados. Muchos creyentes están en depresión e ansiedad; por supuesto, algunos sufren por razones físicas, pero muchos otros sufren por su condición espiritual, a menudo provocada por la incredulidad.

El Señor siempre usa un lenguaje fuerte cuando se refiere a la incredulidad entre su pueblo, palabras como ira, enojo, aborrecimiento y tentación. Moisés recordó esto a los israelitas más jóvenes: “Has visto que Jehová tu Dios te ha traído, como trae el hombre a su hijo, por todo el camino que habéis andado, hasta llegar a este lugar… Y oyó Jehová la voz de vuestras palabras [de incredulidad], y se enojó, y juró diciendo: No verá hombre alguno de estos, de esta mala generación, la buena tierra que juré que había de dar a vuestros padres” (Deuteronomio 1:31, 34-35).

Poco después del cruce del Mar Rojo, Dios le ordenó a Israel que fuera valientemente a Canaán y les dio una poderosa palabra de certeza: “Mira, Jehová tu Dios te ha entregado la tierra; sube y toma posesión de ella… no temas ni te desanimes… Jehová vuestro Dios… peleará por vosotros” (1:21, 30). ¡Qué promesa tan increíble! Pero Israel tambaleó ante la promesa de Dios hacia ellos y, en lugar de aceptar como un hecho dicha promesa, enviaron espías a Canaán, quienes trajeron un malvado reporte, lleno de incredulidad (ver Números 13 y 14). Como puedes ver, mientras los espías estaban allí, fueron influidos por Satanás y no pudieron tomar en serio la palabra que Dios le había dado. Así, volvieron al campamento como instrumentos del diablo.

Dios lleva a todos sus hijos a la prueba final de su fe. De hecho, tú puedes estar en este lugar ahora mismo. Tienes una historia maravillosa con Dios y Él te ha dado sus promesas de pacto, pero el diablo ha venido a ti con mentiras, diciéndote que no vas a lograrlo.

Si has comenzado a aceptar tales mentiras y crees que Dios te va a fallar en tu crisis, ¡es hora de que mires la Palabra de Dios y la creas! Dios no te ha dejado para que pelees solo, así que toma su mano y camina hacia la tierra prometida que él ha preparado para ti. 

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Lo que Aflige el Corazón de Jesús

David Wilkerson (1931-2011)July 29, 2020

“Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan. Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz… No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz” (Juan 1:6-8).

Se nos dice que Jesús es la luz del mundo, “a fin de que todos creyesen por él” (1:7). Sin embargo, leemos: “La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron… A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron” (1:5, 11).

La incredulidad siempre ha entristecido el corazón de Jesús. Cuando vino a la tierra en la carne, trajo una gran luz al mundo, la cual debió haber abierto los ojos de los hombres. Sin embargo, a pesar de este asombroso espectáculo de luz, las Escrituras hablan de ejemplos de incredulidad.

Un ejemplo de esto se ve en Betania cuando Jesús estaba cenando en la casa de sus amigos Marta y María y su hermano Lázaro, a quien Cristo había resucitado de entre los muertos. En ese momento, las multitudes pasaban por la ciudad camino a la fiesta de la Pascua en Jerusalén y tenían la intención de vislumbrar al hombre que se llamaba Mesías y al hombre que había resucitado (ver Juan 12:1-9).

En el mismo capítulo, encontramos a estas personas agitando ramas de palmera y cantando “Hosanna” a Jesús cuando entra en Jerusalén en un burro. Estaban viendo el cumplimiento de una profecía que habían escuchado toda su vida (ver Zacarías 9:9). Finalmente, llegó una voz como trueno desde el cielo cuando el Padre glorificó su propio nombre (ver Juan 12:30).

Cada una de estas cosas sucedió ante una gran multitud de personas religiosas, pero aún así la gente hizo una pregunta que sorprendió absolutamente a Jesús: “¿Quién es este Hijo del Hombre?” (12:34) Su ceguera era asombrosa y el Señor les advirtió: “Andad entre tanto que tenéis luz, para que no os sorprendan las tinieblas” (12:35).

Las palabras de Jesús aquí se aplican a los cristianos que se niegan a combinar la Palabra que oyen con la fe. Se niegan a echar mano, abrazar y caminar en la luz que se les ha dado y un día se darán cuenta y dirán: “Dios ya no me habla”.

Amados, acepten el poder de obrar milagros de Dios en su vida; les dará el poder para caminar en libertad y seguridad. Cuando les lleguen tiempos difíciles, pueden decir con confianza: “He visto tu luz, Señor. ¡Haz tus milagros en mí otra vez!” 

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Guardando la Palabra de Dios en Nuestro Corazón

David Wilkerson (1931-2011)July 28, 2020

En generaciones pasadas, Dios tocaba y ungía a hombres y mujeres particulares de una manera poderosa. Estos seguidores de Dios se involucraron de lleno con el Señor y con su causa y se levantaron en fe. Despertaron y cambiaron los destinos de naciones enteras; y uno de esos hombres fue Daniel.

“Y volví mi rostro a Dios el Señor, buscándole en oración y ruego, en ayuno, cilicio y ceniza. Y oré a Jehová mi Dios e hice confesión” (Daniel 9:3-4).

El profeta Daniel discernió los tiempos porque conocía el corazón de Dios. “Yo Daniel miré atentamente en los libros el número de los años de que habló Jehová al profeta Jeremías” (9:2). Daniel llegó a este camino de conocimiento y discernimiento a través del estudio de la Palabra de Dios. Él permitió que las Escrituras se apoderaran de él por completo; y las citaba a menudo y extensamente porque las había guardado en su corazón.

En Daniel 10, a este profeta piadoso se le dio una visión de Cristo. “Alcé mis ojos y miré, y he aquí un varón vestido de lino, y ceñidos sus lomos de oro de Ufaz… su rostro parecía un relámpago, y sus ojos como antorchas de fuego… y el sonido de sus palabras como el estruendo de una multitud” (10:5-6).

Había otros hombres con Daniel cuando tuvo la visión. Estos hombres tenían que ser creyentes porque en su cautiverio, Daniel había establecido un estándar para no asociarse con los malvados. Sin embargo, estos creyentes que estaban con él ahora no eran como Daniel, así que cuando llegó la visión, ellos huyeron. “Y sólo yo, Daniel, vi aquella visión, y no la vieron los hombres que estaban conmigo, sino que se apoderó de ellos un gran temor, y huyeron y se escondieron” (10:7). ¿Por qué huyeron con miedo? Porque había pecado oculto en sus corazones.

¿Dios levanta a tales hombres y mujeres hoy? Sabemos que Dios “es el mismo ayer, hoy y siempre” (Hebreos 13:8). Servimos al mismo Dios que las generaciones pasadas; de hecho, poseemos algo que los antiguos piadosos no tenían: el don de su Espíritu Santo.

Amados, los animo a que sean llenos del Espíritu, pongan su rostro hacia el Señor y salgan y sean apartados.

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Conociendo la Voz de Nuestro Pastor

Gary WilkersonJuly 27, 2020

“El que entra por la puerta es el pastor de las ovejas… las ovejas reconocen la voz del pastor y se le acercan. Él llama a cada una de sus ovejas por su nombre y las lleva fuera del redil” (Juan 10:2-3, NTV).

Todos necesitamos dirección para tomar decisiones en la vida, pero en un mundo tan caótico como el nuestro, obtener una buena dirección no siempre es simple o fácil. Sin embargo, Jesús deja en claro que es diferente para sus hijos. “Sus ovejas” conocen su voz y “se le acercan”. La imagen que da es la de un buen pastor que supervisa y cuida a sus propias ovejas.

¿Eso es suficiente para las decisiones difíciles que todos tenemos que tomar? “¿Con quién me debo casar? ¿Qué vocación debo anhelar? ¿Cuál es mi propósito en la vida?” Tales preguntas están llenas de tensión.

A medida que nuestro Pastor nos provee y tiene cuidado de nosotros, nuestro enemigo, el diablo busca robarnos. Satanás está empeñado en destruir nuestra preciosa fe y Jesús lo describe como un ladrón que se cuela en un corral: “El que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, ése es ladrón y salteador… El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir” (Juan 10:1, 10).

Un obstáculo que todo cristiano enfrenta es el seductor evangelio de un falso maestro. Jesús enseña: “[Mis ovejas] al extraño no seguirán, sino huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños” (10:5). Tales “extraños” se ven, suenan y visten igual que cualquier buen pastor, pero el evangelio que predican gradualmente aleja a las personas del rico y satisfactorio "buen pasto" de Cristo, para destrucción de sus almas.

Es esencial que aprendamos a oír la voz de nuestro buen Pastor y podamos distinguirla de las voces de los falsos pastores. Y la única forma de detectar lo falsificado es conocer íntimamente el original. Esto viene sólo cuando nos  alimentamos de la carne de nuestro Pastor: “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios” (Romanos 10:17).     

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Cuando Algo Insignificante Lleva a la Victoria

Tim DilenaJuly 25, 2020

Todos conocemos la historia de David, el joven pastor que se convirtió en héroe cuando derrotó al gigante filisteo llamado Goliat. David era el hijo menor de Isaí, cuyos tres hijos mayores estaban sirviendo en el ejército del rey Saúl. Su padre Isaí envió a David al campo de batalla para ver a sus hermanos y llevarles algunas provisiones.

“Y [toma] estos diez quesos de leche los llevarás al jefe de los mil; y mira si tus hermanos están buenos, y toma prendas de ellos. Y Saúl y ellos y todos los de Israel estaban en el valle de Ela, peleando contra los filisteos. Se levantó, pues, David de mañana… y se fue” (1 Samuel 17:18-20).

El padre de David le pidió que hiciera algo pequeño y él obedeció, sin imaginarse que esta tarea insignificante lo llevaría a una gran victoria para sí mismo, para los israelitas y para Dios. David fue valiente y terminó matando a Goliat, que se había estado burlando de los hombres de Israel sin descanso, una hazaña que definiría su vida (lee la historia completa en 1 Samuel 17:23-51).

Piénsalo. El Espíritu Santo no se estaba moviendo sobre David para llevar queso a sus hermanos, él fue porque su padre le dijo que lo hiciera. David estaba haciendo una entrega de queso, un acto de servicio, cuando fue sobrenaturalmente posicionado para el destino que Dios había planeado para él.

Hudson Taylor, el misionero británico en China, dijo: “Una pequeña cosa es una pequeña cosa, pero la fidelidad en las pequeñas cosas es una gran cosa”.

Tu rampa de entrada a tu destino comienza con tareas humildes que tal vez ni siquiera coincidan con lo que deseas hacer. Debes pasar la prueba de la humildad. ¡Muchas personas nunca son seleccionadas para luchar contra el gigante porque no quisieron el encargo del queso!

Anda desde el principio de la Biblia hasta el final y una y otra vez encontrarás las historias de hombres y mujeres con corazones, mentes y espíritus de siervos, que hicieron del mundo un lugar mucho mejor:

Moisés no dijo: “No voy por desiertos”. Rut no dijo: “No acepto suegras”.

Noé no dijo: “No hago botes”. María no dijo: “No cuenten conmigo para nacimientos virginales”.

Pablo no dijo: “No escribo cartas”. Jesús no dijo: “No subo a cruces”.

 Sé aquel creyente que hace el acto de servicio aparentemente insignificante en tu camino para encontrar tu destino en Cristo. ¡Entrega el queso!

Después de pastorear una congregación en el interior de Detroit durante 30 años, el pastor Tim sirvió en el Tabernáculo de Brooklyn en la ciudad de Nueva York por cinco años; y pastoreó en Lafayette, Luisiana por cinco años. Él fue nombrado pastor principal de la Iglesia Times Square en mayo de 2020.

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Cómo Revela el Perdón un Corazón Transformado

David Wilkerson (1931-2011)July 24, 2020

La mayoría de las parábolas de Jesús se relacionan con él y su iglesia. En Mateo 18 describe a un rey que llama a sus siervos a rendir cuentas. Evidentemente, el rey estaba lidiando con sirvientes que habían sido expuestos por cometer crímenes y el sirviente en mayor deuda era uno de los primeros delincuentes en ser presentado ante él. De alguna manera, este hombre había logrado endeudarse enormemente, debiendo el equivalente a cientos de millones de dólares. Cuando fue llamado a rendir cuentas, él “no pudo pagar” (Mateo 18:25). Entonces el rey ordenó que lo vendieran, junto con su esposa e hijos y todo lo que poseía.

Este siervo inmediatamente clamó: “Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo” (18:26). El hombre no tenía nada de valor para cambiar por su acto criminal, por lo que cayó a merced de su rey. “Dame algo de tiempo. Puedo compensar mi pecado y satisfacer todas tus demandas”. Pero la verdad era imposible que este sirviente pudiera pagar por su crimen.

“El señor de aquel siervo, movido a misericordia, le soltó y le perdonó la deuda” (18:27). Y luego descubrimos que el sirviente no se arrepintió en absoluto, simplemente estaba tratando de jugar con los sentimientos del rey, buscando su piedad. El rey lo sabía, pero tuvo compasión debido a la terrible enfermedad que plagaba la mente y el corazón de este hombre.

El rey en la parábola de Jesús sabía cuán aplastantes eran las consecuencias de los pecados de su siervo. Y él pudo ver que si lo entregaba a esas consecuencias, el sirviente se perdería para siempre. Sin perdón, éste descendería en un espiral sin remedio y se endurecería de por vida. Entonces el rey lo perdonó y declaró que el hombre estaba libre, liberándolo de toda deuda.

¿Cómo respondió el siervo perdonado a la gracia y al perdón de su amo? Salió y atacó a un compañero de servicio que le debía una pequeña cantidad de dinero (18:28-30). ¡Qué pecado abominable! La negrura en su corazón se reveló, incluso después de haber sido perdonado.

¿Estás recibiendo el mensaje? Nunca jamás podremos pagarle a Dios por nuestras ofensas; sólo debemos aceptar su gracia y misericordia hacia nosotros. Y debemos ser tiernos y amorosos los unos con los otros: “Sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo” (Efesios 4:32).

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Recurriendo a Dios en tu Angustia

David Wilkerson (1931-2011)July 23, 2020

La desobediencia es caminar en contra de la Palabra revelada de Dios. La desobediencia obstinada trae un espíritu de sueño y apatía. Todos conocemos la historia de Jonás cuando huía “de la presencia de Jehová a Tarsis”. Dios envió una gran tormenta y “Jonás había bajado al interior de la nave, y se había echado a dormir” (Jonás 1:3, 5). Su desobediencia había provocado una feroz tormenta, pero él no se daba cuenta del caos y el dolor que estaba causando y cayó en un estupor espiritual.

El capitán del barco despertó a Jonás de su sueño y la tripulación preguntó: “¿Por qué nos ha venido este mal?” (Jonás 1:8). Jonás instó a la tripulación a lanzarlo por la borda, pero lo ignoraron y se dirigieron a tierra (1:13). Sus acciones indicaron que ellos sabían que estaban solos.

Jonás se había quedado completamente impotente. Incluso si se salvaba de la tormenta, no estaba en condiciones de profetizar a Nínive, que había sido su llamado original (ver 1:2). Las Escrituras nos dicen: “Jehová tenía preparado un gran pez que tragase a Jonás; y estuvo Jonás en el vientre del pez tres días y tres noches” (1:17). ¿Por qué un Dios misericordioso llevaría a Jonás tan bajo? Estaba en un infierno viviente, pero después de tres días y tres noches, “Oró Jonás a Jehová su Dios” (2:1). ¿Por qué no oró Jonás antes de esto? Fue porque estaba convencido de algo: “Desechado soy de delante de tus ojos” (2:4). Él pensó: “Soy un hombre muerto; ya no puedo caer más bajo. Dios me ha dado la espalda”.

¡Nada podría haber estado más lejos de la verdad! Cuando Jonás se fue por la borda, el pez estaba allí, listo para tragárselo, evidencia de que el Señor estaba trabajando. Satanás había logrado robarle a Jonás cualquier esperanza de la gracia de Dios durante tres días y tres noches, pero la verdad era que Dios lo estaba acelerando en su camino a Nínive, su lugar de obediencia. Pronto el profeta volvería a caminar a la luz del sol, cumpliendo su llamado.

La tormenta en la que estás tiene la intención de darte una revelación de la misericordia y la gracia de Dios. Si estás caminando en desobediencia, corre hacia él ahora, arrepiéntete rápidamente y derrama tu alma delante de él. Él no te dejará en el vientre del gran pez porque es un Dios amoroso que anhela restaurarte. La intensidad de tu tiempo “en el infierno” te acelerará en tu camino hacia la victoria completa, así que mantén tu confianza en él.

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La Batalla por Nuestras Familias

David Wilkerson (1931-2011)July 22, 2020

La Biblia es clara en que en estos últimos días, la iglesia de Jesucristo enfrenta la ira de Satanás. Él está empeñado en destruir los matrimonios, alienar a los niños, enfrentar a los miembros de la familia entre sí con el simple objetivo de llevar la ruina y la destrucción a todos los hogares que pueda. Jesús se refirió a esta obra demoníaca cuando describió a Satanás, diciendo: “Vosotros sois de vuestro padre el diablo… El ha sido homicida desde el principio” (Juan 8:44).

Las tragedias que afectan a las familias hoy en día son simplemente increíbles. En todo el mundo, el diablo está causando estragos absolutos y no se detendrá hasta que devore a todas las familias en su camino. En medio de toda esta destrucción, Satanás no ha pasado por alto los hogares cristianos. Muchas familias creyentes han sido devastadas por el caos, la tristeza y el dolor a través del divorcio, hijos rebeldes y adicciones de todo tipo.

En cualquier hogar atribulado, ¡alguien debe agarrarse de Jesús! Cuando surge una situación imposible, ningún consejo o medicina puede ayudar; debe ocurrir un milagro o terminará en devastación. Los milagros se producen como resultado de la oración intercesora, la determinación y la persistencia.

Cuando Cristo estuvo en las costas de Tiro y Sidón, “Una mujer cananea que había salido de aquella región clamaba, diciéndole: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio” (Mateo 15:22). Satanás se había mudado a la casa de esta mujer y había poseído a su hija. Jesús no respondió a la mujer de inmediato y los discípulos incluso lo instaron a enviarla lejos para que dejara de molestarlo (15:23). Pero la mujer no se iba porque la condición de su hija era una cuestión de vida o muerte para ella. Ella no iba a ceder en su búsqueda de Jesús y el Señor la felicitó por ello: “Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora” (15:28).

Amados, se nos ha prometido toda la gracia y la misericordia que necesitamos para nuestras crisis y eso incluye cada crisis que involucra a nuestras familias, salvas o inconversas. ¡Hemos sido invitados a venir confiadamente al trono de Cristo! Pero puedo asegurarte una cosa: las cosas buenas nunca sucederán si simplemente las abandonamos a su suerte. Debemos trabajar en intercesión por nuestra familia y nuestros seres queridos. Haz de esta, tu oración: “Señor, lo que sea necesario, voy a pelear la batalla por mi familia mientras viva”.

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