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Devocionales en Español

Cuando Algo Insignificante Lleva a la Victoria

Tim DilenaJuly 25, 2020

Todos conocemos la historia de David, el joven pastor que se convirtió en héroe cuando derrotó al gigante filisteo llamado Goliat. David era el hijo menor de Isaí, cuyos tres hijos mayores estaban sirviendo en el ejército del rey Saúl. Su padre Isaí envió a David al campo de batalla para ver a sus hermanos y llevarles algunas provisiones.

“Y [toma] estos diez quesos de leche los llevarás al jefe de los mil; y mira si tus hermanos están buenos, y toma prendas de ellos. Y Saúl y ellos y todos los de Israel estaban en el valle de Ela, peleando contra los filisteos. Se levantó, pues, David de mañana… y se fue” (1 Samuel 17:18-20).

El padre de David le pidió que hiciera algo pequeño y él obedeció, sin imaginarse que esta tarea insignificante lo llevaría a una gran victoria para sí mismo, para los israelitas y para Dios. David fue valiente y terminó matando a Goliat, que se había estado burlando de los hombres de Israel sin descanso, una hazaña que definiría su vida (lee la historia completa en 1 Samuel 17:23-51).

Piénsalo. El Espíritu Santo no se estaba moviendo sobre David para llevar queso a sus hermanos, él fue porque su padre le dijo que lo hiciera. David estaba haciendo una entrega de queso, un acto de servicio, cuando fue sobrenaturalmente posicionado para el destino que Dios había planeado para él.

Hudson Taylor, el misionero británico en China, dijo: “Una pequeña cosa es una pequeña cosa, pero la fidelidad en las pequeñas cosas es una gran cosa”.

Tu rampa de entrada a tu destino comienza con tareas humildes que tal vez ni siquiera coincidan con lo que deseas hacer. Debes pasar la prueba de la humildad. ¡Muchas personas nunca son seleccionadas para luchar contra el gigante porque no quisieron el encargo del queso!

Anda desde el principio de la Biblia hasta el final y una y otra vez encontrarás las historias de hombres y mujeres con corazones, mentes y espíritus de siervos, que hicieron del mundo un lugar mucho mejor:

Moisés no dijo: “No voy por desiertos”. Rut no dijo: “No acepto suegras”.

Noé no dijo: “No hago botes”. María no dijo: “No cuenten conmigo para nacimientos virginales”.

Pablo no dijo: “No escribo cartas”. Jesús no dijo: “No subo a cruces”.

 Sé aquel creyente que hace el acto de servicio aparentemente insignificante en tu camino para encontrar tu destino en Cristo. ¡Entrega el queso!

Después de pastorear una congregación en el interior de Detroit durante 30 años, el pastor Tim sirvió en el Tabernáculo de Brooklyn en la ciudad de Nueva York por cinco años; y pastoreó en Lafayette, Luisiana por cinco años. Él fue nombrado pastor principal de la Iglesia Times Square en mayo de 2020.

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Cómo Revela el Perdón un Corazón Transformado

David Wilkerson (1931-2011)July 24, 2020

La mayoría de las parábolas de Jesús se relacionan con él y su iglesia. En Mateo 18 describe a un rey que llama a sus siervos a rendir cuentas. Evidentemente, el rey estaba lidiando con sirvientes que habían sido expuestos por cometer crímenes y el sirviente en mayor deuda era uno de los primeros delincuentes en ser presentado ante él. De alguna manera, este hombre había logrado endeudarse enormemente, debiendo el equivalente a cientos de millones de dólares. Cuando fue llamado a rendir cuentas, él “no pudo pagar” (Mateo 18:25). Entonces el rey ordenó que lo vendieran, junto con su esposa e hijos y todo lo que poseía.

Este siervo inmediatamente clamó: “Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo” (18:26). El hombre no tenía nada de valor para cambiar por su acto criminal, por lo que cayó a merced de su rey. “Dame algo de tiempo. Puedo compensar mi pecado y satisfacer todas tus demandas”. Pero la verdad era imposible que este sirviente pudiera pagar por su crimen.

“El señor de aquel siervo, movido a misericordia, le soltó y le perdonó la deuda” (18:27). Y luego descubrimos que el sirviente no se arrepintió en absoluto, simplemente estaba tratando de jugar con los sentimientos del rey, buscando su piedad. El rey lo sabía, pero tuvo compasión debido a la terrible enfermedad que plagaba la mente y el corazón de este hombre.

El rey en la parábola de Jesús sabía cuán aplastantes eran las consecuencias de los pecados de su siervo. Y él pudo ver que si lo entregaba a esas consecuencias, el sirviente se perdería para siempre. Sin perdón, éste descendería en un espiral sin remedio y se endurecería de por vida. Entonces el rey lo perdonó y declaró que el hombre estaba libre, liberándolo de toda deuda.

¿Cómo respondió el siervo perdonado a la gracia y al perdón de su amo? Salió y atacó a un compañero de servicio que le debía una pequeña cantidad de dinero (18:28-30). ¡Qué pecado abominable! La negrura en su corazón se reveló, incluso después de haber sido perdonado.

¿Estás recibiendo el mensaje? Nunca jamás podremos pagarle a Dios por nuestras ofensas; sólo debemos aceptar su gracia y misericordia hacia nosotros. Y debemos ser tiernos y amorosos los unos con los otros: “Sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo” (Efesios 4:32).

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Recurriendo a Dios en tu Angustia

David Wilkerson (1931-2011)July 23, 2020

La desobediencia es caminar en contra de la Palabra revelada de Dios. La desobediencia obstinada trae un espíritu de sueño y apatía. Todos conocemos la historia de Jonás cuando huía “de la presencia de Jehová a Tarsis”. Dios envió una gran tormenta y “Jonás había bajado al interior de la nave, y se había echado a dormir” (Jonás 1:3, 5). Su desobediencia había provocado una feroz tormenta, pero él no se daba cuenta del caos y el dolor que estaba causando y cayó en un estupor espiritual.

El capitán del barco despertó a Jonás de su sueño y la tripulación preguntó: “¿Por qué nos ha venido este mal?” (Jonás 1:8). Jonás instó a la tripulación a lanzarlo por la borda, pero lo ignoraron y se dirigieron a tierra (1:13). Sus acciones indicaron que ellos sabían que estaban solos.

Jonás se había quedado completamente impotente. Incluso si se salvaba de la tormenta, no estaba en condiciones de profetizar a Nínive, que había sido su llamado original (ver 1:2). Las Escrituras nos dicen: “Jehová tenía preparado un gran pez que tragase a Jonás; y estuvo Jonás en el vientre del pez tres días y tres noches” (1:17). ¿Por qué un Dios misericordioso llevaría a Jonás tan bajo? Estaba en un infierno viviente, pero después de tres días y tres noches, “Oró Jonás a Jehová su Dios” (2:1). ¿Por qué no oró Jonás antes de esto? Fue porque estaba convencido de algo: “Desechado soy de delante de tus ojos” (2:4). Él pensó: “Soy un hombre muerto; ya no puedo caer más bajo. Dios me ha dado la espalda”.

¡Nada podría haber estado más lejos de la verdad! Cuando Jonás se fue por la borda, el pez estaba allí, listo para tragárselo, evidencia de que el Señor estaba trabajando. Satanás había logrado robarle a Jonás cualquier esperanza de la gracia de Dios durante tres días y tres noches, pero la verdad era que Dios lo estaba acelerando en su camino a Nínive, su lugar de obediencia. Pronto el profeta volvería a caminar a la luz del sol, cumpliendo su llamado.

La tormenta en la que estás tiene la intención de darte una revelación de la misericordia y la gracia de Dios. Si estás caminando en desobediencia, corre hacia él ahora, arrepiéntete rápidamente y derrama tu alma delante de él. Él no te dejará en el vientre del gran pez porque es un Dios amoroso que anhela restaurarte. La intensidad de tu tiempo “en el infierno” te acelerará en tu camino hacia la victoria completa, así que mantén tu confianza en él.

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La Batalla por Nuestras Familias

David Wilkerson (1931-2011)July 22, 2020

La Biblia es clara en que en estos últimos días, la iglesia de Jesucristo enfrenta la ira de Satanás. Él está empeñado en destruir los matrimonios, alienar a los niños, enfrentar a los miembros de la familia entre sí con el simple objetivo de llevar la ruina y la destrucción a todos los hogares que pueda. Jesús se refirió a esta obra demoníaca cuando describió a Satanás, diciendo: “Vosotros sois de vuestro padre el diablo… El ha sido homicida desde el principio” (Juan 8:44).

Las tragedias que afectan a las familias hoy en día son simplemente increíbles. En todo el mundo, el diablo está causando estragos absolutos y no se detendrá hasta que devore a todas las familias en su camino. En medio de toda esta destrucción, Satanás no ha pasado por alto los hogares cristianos. Muchas familias creyentes han sido devastadas por el caos, la tristeza y el dolor a través del divorcio, hijos rebeldes y adicciones de todo tipo.

En cualquier hogar atribulado, ¡alguien debe agarrarse de Jesús! Cuando surge una situación imposible, ningún consejo o medicina puede ayudar; debe ocurrir un milagro o terminará en devastación. Los milagros se producen como resultado de la oración intercesora, la determinación y la persistencia.

Cuando Cristo estuvo en las costas de Tiro y Sidón, “Una mujer cananea que había salido de aquella región clamaba, diciéndole: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio” (Mateo 15:22). Satanás se había mudado a la casa de esta mujer y había poseído a su hija. Jesús no respondió a la mujer de inmediato y los discípulos incluso lo instaron a enviarla lejos para que dejara de molestarlo (15:23). Pero la mujer no se iba porque la condición de su hija era una cuestión de vida o muerte para ella. Ella no iba a ceder en su búsqueda de Jesús y el Señor la felicitó por ello: “Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora” (15:28).

Amados, se nos ha prometido toda la gracia y la misericordia que necesitamos para nuestras crisis y eso incluye cada crisis que involucra a nuestras familias, salvas o inconversas. ¡Hemos sido invitados a venir confiadamente al trono de Cristo! Pero puedo asegurarte una cosa: las cosas buenas nunca sucederán si simplemente las abandonamos a su suerte. Debemos trabajar en intercesión por nuestra familia y nuestros seres queridos. Haz de esta, tu oración: “Señor, lo que sea necesario, voy a pelear la batalla por mi familia mientras viva”.

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Disponiendo nuestros Corazones para los Propósitos de Dios

David Wilkerson (1931-2011)July 21, 2020

El Señor toca a cada siervo que es fiel en la oración. Busca a aquellos que estén dispuestos a disciplinarse para oír su voz. La Biblia llama a esta actitud “disponer el corazón”. Daniel escribe: “Y volví mi rostro a Dios el Señor, buscándole en oración y ruego, en ayuno, cilicio y ceniza” (Daniel 9:3).

Luego, Daniel nos dice: “Aún estaba hablando y orando, y confesando mi pecado y el pecado de mi pueblo Israel, y derramaba mi ruego delante de Jehová mi Dios por el monte santo de mi Dios… el varón Gabriel, a quien había visto en la visión al principio, volando con presteza, vino a mí como a la hora del sacrificio de la tarde” (9:20-21). En resumen, Daniel dice: “Dios me tocó mientras lo buscaba en oración intensa”.

Daniel deja en claro que él no obtuvo su entendimiento en la palabra de Dios al estudiar con hombres eruditos ni recibió su conocimiento sobre los eventos futuros de las instituciones de Babilonia. Nadie podía enseñarle a interpretar los sueños que se dieron sobrenaturalmente. No, Daniel declara: “Aún estaba hablando en oración…Y me hizo entender, y habló conmigo, diciendo: Daniel, ahora he salido para darte sabiduría y entendimiento” (9:21-22).

En pocas palabras, las oraciones de Daniel hicieron brotar una palabra del trono de Dios (ver Daniel 10:12 y 14). ¿En qué tipo de oración se involucró Daniel que provocó tal visita? Las Escrituras nos dicen que había pasado tres semanas en completo quebrantamiento: “Yo Daniel estuve afligido por espacio de tres semanas. No comí manjar delicado, ni entró en mi boca carne ni vino, ni me ungí con ungüento” (10:2-3). Durante veintiún días, Daniel se humilló y dispuso su corazón para recibir entendimiento divino.

Durante este tiempo, Daniel estaba haciendo una declaración de guerra: “Señor, yo no dejaré tu presencia hasta que discierna lo que estás haciendo”. En este momento, el pueblo de Dios necesita una palabra del cielo como nunca antes. Nunca en la historia se ha dejado a tantas multitudes cansadas y enfermas de sermones secos y muertos.

Tú podrías decir: “Bueno, yo no puedo pasar horas al día orando”. Pero puedes “disponer tu corazón” para hablar con el Padre diariamente y adorarlo constantemente en tu corazón. Tu disciplina en una oración humilde y quebrantada traerá grandes recompensas.   

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Poder de Resurrección para la Vida Diaria

Gary WilkersonJuly 20, 2020

Cualquier cristiano te dirá: “Jesús murió por mis pecados”. Conocen ciertas partes de la historia, que Jesús murió y resucitó, pero he aprendido que pocos pueden decirte lo que significa la resurrección de Cristo en su vida diaria. No logran aplicar las poderosas verdades de Dios a la forma en que viven y creen; y eso hace toda la diferencia en el mundo.

¿Cuál es el propósito de la resurrección? La mayoría de nosotros lo asociamos con la vida eterna, pero no con la vida diaria. ¿Cómo es significativa la resurrección en tu matrimonio, en tu trabajo, en tu familia? ¿Cómo afecta a una vida inundada por más de 200 mensajes de datos por día, una vida acosada por mandados, tareas, obligaciones, exigencias?

Pablo nos recuerda que la muerte, sepultura y resurrección de Cristo son de primera importancia: “Ha de ser contada, esto es, a los que creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro, el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación” (Romanos 4:24-25). Entonces, ¿qué quiere decir Pablo cuando dice que Jesús fue resucitado para que podamos ser justificados?

La justificación tiene que ver con la novedad de vida. Sin ella, estaríamos atrapados en un ciclo inmutable de pecado y perdón. Piensa en el peso que el pecado ejercía sobre nuestras vidas. La vergüenza, la culpa, la condena vienen con la vida cotidiana; no podemos escapar de eso. Sin embargo, Pablo nos dice que Jesús fue “entregado” para limpiarnos, justamente de estos pecados.

Este versículo nos dice que no sólo nuestras ofensas se han ido, sino que estamos justificados, lo que significa que es como si nunca hubiéramos cometido dichos pecados. ¡Ahora somos un deleite a los ojos de Dios, resucitados en novedad de vida todos los días!

¡Qué verdad tan grande y poderosa! Sin embargo, los cristianos a menudo no experimentan esta novedad en la vida cotidiana. Jesús terminó el trabajo, resucitó y nos ha bendecido con novedad de vida. Al declarar su poder de resurrección, podemos ponérnoslo como un traje de vestir. “Cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria” (1 Corintios 15:54).

El poder de la resurrección es que Jesús está vivo. Él infunde en nosotros su propio Espíritu y nos da el poder para llevar sus buenas nuevas, la bendita esperanza, a todos los que están perdidos y temerosos.

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Tentados a Abandonar la Cruz

Carter ConlonJuly 18, 2020

“No te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada. Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos. En las manos te llevarán, para que tu pie no tropiece en piedra” (Salmos 91:10-12).

El Señor da muchas promesas distintas para defender y mantener a su pueblo del mal y el daño. Sin embargo, ¿cuántas personas realmente caminan en la libertad de estos versículos? Considera, por ejemplo, el Salmo 91:5: “No temerás el terror nocturno, Ni saeta que vuele de día”.

A menudo, las tentaciones que debemos soportar ocurren en el momento de nuestra mayor utilidad para el reino de Dios. Repentinamente, nos hallamos violentamente opuestos en nuestras mentes con pensamientos que intentan alejarnos de donde Dios nos ha llamado a estar en Cristo. A la luz de esto, ten en cuenta que en una temporada en la que los corazones de los hombres les fallan por miedo, es potencialmente la mejor hora de la Iglesia para levantarse por el bien del reino de Dios. Esto significa que es probable que tú y yo nos encontremos en lugares muy indeseables para la carne: un tipo de desierto personal.

Jesús fue llevado a un lugar en el desierto, para ser tentado a abandonar el propósito final de su vida: “Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto  por cuarenta días, y era tentado por el diablo” (Lucas 4:1-2). Jesús estaba a unos tres años de cumplir el llamado que le había entregado su Padre, a tres años del evento más grande jamás registrado en el mundo, cuando el Hijo de Dios murió por los pecados del mundo. ¡Estaba tan cerca de la línea de meta! Y eso es exactamente cuando el diablo lo tentó más.

Así como Satanás tentó a Jesús, nosotros vamos a ser tentados a abandonar la cruz y el llamado de Dios en nuestras vidas. Gracias a Dios, que en el desierto, Satanás no logró desviar a Jesús para enfocarse en sí mismo. Él entendió su propósito y no retrocedió de la cruz en temor. Del mismo modo, en este momento de calamidad, en este desierto, tú y yo debemos creer en la realidad de las promesas de Dios cuando tanta gente que nos rodea se sentirá atrapada por el temor.

Carter Conlon se unió al equipo pastoral de la Iglesia Times Square en 1994, por invitación del pastor fundador David Wilkerson, y fue nombrado para el cargo de Pastor Principal en 2001. En mayo de 2020, él pasó al cargo de Supervisor General de la Iglesia Times Square Inc.

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Nada es Más Valioso que Jesús

David Wilkerson (1931-2011)July 17, 2020

A Jesús le encantaba hablar a las multitudes en parábolas. “Todo esto habló Jesús por parábolas a la gente, y sin parábolas no les hablaba; para que se cumpliese lo dicho por el profeta, cuando dijo: Abriré en parábolas mi boca; Declararé cosas escondidas desde la fundación del mundo” (Mateo 13:34-35).

La Biblia dice claramente que hay secretos del Señor: “Su comunión íntima es con los justos” (Proverbios 3:32). Estas verdades ocultas han sido desconocidas desde la fundación del mundo, pero Mateo nos dice que están enterradas en las parábolas de Jesús. Tienen poder para liberar verdaderamente a los cristianos si ellos están dispuestos a pagar el costo de descubrirlas.

Veamos la parábola de la perla de gran precio. “También el reino de los cielos es semejante a un mercader que busca buenas perlas, que habiendo hallado una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró” (Mateo 13:45-46). El comerciante aquí también era un evaluador, uno que se ganaba la vida evaluando perlas costosas por su calidad y valor. Él representa un grupo muy pequeño de creyentes y Jesús es la perla de gran precio, de valor incalculable.

Obviamente, la perla pertenecía al Padre que poseía a Cristo como cualquier padre posee a su propio hijo. De hecho, Jesús es la posesión más preciada y apreciada del Padre y sólo una cosa haría que el Padre abandone esta perla invaluable: el amor. Él y su Hijo habían hecho un pacto antes de la creación del mundo y en ese pacto, el Padre acordó entregar a su Hijo como sacrificio con el propósito de redimir a la humanidad.

Cuando los principales sacerdotes examinaron esta perla, lo devaluaron enormemente. “Tomaron las treinta piezas de plata, precio del apreciado, según precio puesto por los hijos de Israel” (Mateo 27:9). ¡Piénsalo! El Dios del universo había puesto su preciosa perla a disposición de todos, sin embargo, estos hombres le dieron poco o ningún valor.

Amado, Dios quiere que su perla sea hallada por aquellos que están obsesionados con poseerlo a él. Es como si él estuviera diciendo: “Mi perla está disponible sólo para aquellos que le dan un gran valor”. Jesús te ofrece todo lo que él es: gozo, paz, propósito, santidad. Él es tu tesoro, disponible para ti a cambio de tu confianza, tu amor y tu fe en su Palabra.

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Buscando la Unidad en Cristo

David Wilkerson (1931-2011)July 16, 2020

“La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros” (2 Corintios 13:14). Este conocido versículo se usa a menudo como una bendición en los servicios de la iglesia, pero es más que una bendición. Es el resumen de Pablo de todo lo que ha estado enseñando a los corintios sobre el amor de Dios.

  1. La gracia de Jesucristo

Pablo dice que la gracia va a [enseñarnos] que, “renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente” (Tito 2:12). Para vivir vidas santas y puras, necesitamos que el Espíritu Santo haga brillar en nuestras almas la verdad fundamental de esta doctrina. Gracias al Señor, él no nos juzga de acuerdo con nuestra condición. En cambio, nos juzga por nuestra posición. Verás, aunque somos débiles y pecadores, hemos entregado nuestros corazones a Jesús; y por fe el Padre nos ha sentado con Cristo en los lugares celestiales.

  1. El amor de Dios.

“El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser” (1 Corintios 13:4-8). Aunque estos versículos se aplican comúnmente sobre creyentes, ¡es el amor de Dios que nunca falla! El suyo es un amor que es incondicional y nunca se rinde. El amor del Dios todopoderoso es indescriptible.

  1. La comunión del Espíritu Santo.

La frase griega que Pablo usa se traduce como “la comunión del Espíritu Santo”. Al principio, los corintios no sabían nada de esa comunión, ya que la iglesia estaba desenfrenada en su individualismo. Pablo incluso dijo de ellos: “Cada uno de vosotros dice: Yo soy de Pablo; y yo de Apolos; y yo de Cefas; y yo de Cristo” (1 Corintios 1:12). Estaban usando sus dones espirituales para servirse sólo a sí mismos. Sin embargo, la obra más profunda del Espíritu Santo trata con algo más que dones espirituales. Él busca establecer comunión entre el pueblo de Dios mediante su poder unificador.

La medida de la gracia de Cristo y el amor de Dios en tu vida está determinada por tu disposición a estar en plena unidad y unión con todo el cuerpo de Cristo. ¿Qué significa tener unidad y unión? Significa eliminar todos los celos y la competencia; y ya no compararte con los demás. En lugar de ello, todos se regocijan cuando un hermano o hermana es bendecido. Y todos están ansiosos por dar en lugar de tomar. Sólo este tipo de comunión revela verdaderamente la gracia de Cristo y el amor de Dios.

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Presionado por Todos Lados

David Wilkerson (1931-2011)July 15, 2020

Durante siglos, el testimonio más poderoso del pueblo de Dios para el mundo ha sido el resplandor de Cristo a través del profundo sufrimiento en sus vidas. El carácter manifiesto de Cristo ha tocado a los que les rodean y ha ministrado a ateos, musulmanes e inconversos de todo tipo.

El apóstol Pablo dijo: “Estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos; llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos” (2 Corintios 4:8-10).

Pablo sabía de primera mano el significado de la desesperación; después de todo, él no era un superhombre. Él enfrentó tiempos difíciles que nunca pensó que sobreviviría. Él testificó: “Porque hermanos, no queremos que ignoréis acerca de nuestra tribulación que nos sobrevino en Asia; pues fuimos abrumados sobremanera más allá de nuestras fuerzas, de tal modo que aun perdimos la esperanza de conservar la vida. Pero tuvimos en nosotros mismos sentencia de muerte, para que no confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos; el cual nos libró, y nos libra, y en quien esperamos que aún nos librará” (2 Corintios 1:8-10).

¿Entiendes lo que dice Pablo? Él nos dice: “Estábamos presionados más allá de toda fuerza humana y estábamos completamente perdidos para entenderlo. Llegamos al punto de pensar que todo había terminado”.

En ese mismo momento, en el momento más difícil de Pablo, recordó su ministerio y llamamiento. Mirando fijamente la muerte cara a cara, él se recordó a sí mismo: “Todo el mundo me está mirando. He predicado muchos sermones sobre el poder de Dios para mantener a sus siervos y ahora todos buscan ver si yo lo creo”.

Luego, Pablo le dice a la iglesia de Corinto: “Fueron sus oraciones las que nos ayudaron. Nos permitieron pasar por todo esto con un cántico de victoria”. Él escribe: “cooperando también vosotros a favor nuestro con la oración, para que por muchas personas sean dadas gracias a favor nuestro” (2 Corintios 1:11).

Nunca tomes a la ligera el asunto de orar por tus hermanos y hermanas necesitados. Pablo dice que las oraciones de los corintios fueron un regalo para él y, de la misma manera, nuestras oraciones pueden bendecir a otros. 

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