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Devocionales en Español

Poder Desatado por la Oración

David Wilkerson (1931-2011)October 13, 2020

Estamos viendo calamidades en una escala nunca antes vista: huracanes, incendios, inundaciones, sequías, disturbios nacionales. El temor y la desesperación abundan por todos lados e incluso los comentaristas más escépticos dicen que ya estamos viendo el comienzo de la Tercera Guerra Mundial.

¿Qué puede hacer el pueblo de Dios para mover su corazón en estos tiempos difíciles? De cierto la iglesia no es impotente. El profeta Joel dijo: “Por eso pues, ahora, dice Jehová, convertíos a mí con todo vuestro corazón… convertíos a Jehová vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia” (Joel 2:12-13).

Todos los profetas del Antiguo Testamento convocaron al pueblo de Dios a una oración colectiva. Jesús mismo declaró: “Escrito está: Mi casa, casa de oración será llamada” (Mateo 21:13). El hecho es que la historia del mundo ha sido moldeada por las oraciones de la iglesia de Cristo.

El Espíritu Santo fue dado por primera vez en la casa de Dios, en el Aposento Alto. Allí los discípulos “perseveraban unánimes en oración” (Hechos 1:14). Se nos dice que Pedro fue liberado de la prisión por un ángel, mientras que “muchos estaban reunidos orando” (12:12). Se había hecho oración colectiva continuamente por la liberación de Pedro.

Claramente, Dios libera mucho poder debido a las oraciones de su iglesia. Por lo tanto, el llamado a tal oración no puede ser subestimado. Sabemos que a la iglesia se le ha encomendado ganar almas, hacer caridad, servir como lugar de reunión para que se predique la Palabra de Dios. Pero, ante todo, la iglesia debe ser una casa de oración; este es su llamado principal.

“Si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos” (Mateo 18:19).

Pero el poder de la oración no está reservado sólo para grandes reuniones; lo podemos encontrar en la intimidad de nuestros propios hogares. Jesús practicó y recomendó la oración privada a sus discípulos. “Tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público” (Mateo 6:6). Los hogares en la cultura de Jesús tenían una habitación interior que servía como una especie de armario de almacenamiento, un lugar donde podían orar en secreto, por lo que este concepto era fácil de entender para ellos.

Jesús dio el ejemplo para la oración privada: “Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba” (Marcos 1:35). “Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte… estaba allí solo” (Mateo 14:23).

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El Favor Completo de la Presencia de Dios

Gary WilkersonOctober 12, 2020

Muchos de nosotros tenemos una idea equivocada de lo que es “estar en la presencia de Dios”. Tendemos a pensar en ello como un sentimiento, una emoción o un momento sobrenatural. Todo esto puede acompañar la presencia de Dios, pero no la definen. La presencia de Dios es simplemente él mismo, su ser.

Con el Espíritu Santo residiendo en nosotros, siempre tenemos la presencia de Dios, y eso es algo increíble. Pablo dice: “Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria” (Colosenses 1:27).

En la época del Antiguo Testamento, el Señor daba a conocer su presencia rasgando los cielos o manifestándose a través de una columna de fuego o una nube de humo. Cuando Jesús vino, cambió la forma en que experimentamos la presencia de Dios. A través de Cristo, pudimos ver la presencia de Dios. La vida de Jesús reveló exactamente cómo es Dios: cuán completamente lleno de amor, gracia, misericordia, poder, verdad y justicia él está. El Hijo de Dios vino a la tierra como una representación exacta de la naturaleza del Padre celestial.

Aún más increíble es que a través del Espíritu Santo que vive en nosotros, se produce una transformación cuando aceptamos a Jesús: “Todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia” (2 Pedro 1:3-4).

Tener la naturaleza de Dios en nosotros significa que no tenemos que tratar de ser santos; somos santos, en virtud de su presencia en nosotros. No tenemos que intentar ser aceptos, él nos hace aceptos. No tenemos que intentar ser buenos; ya somos buenos por su naturaleza divina, que reside en nosotros por su Espíritu.

Jesús te compró una vida libre de vergüenza y temor. Puedes vivir con abandono sin obstáculos ni condenación. Es por eso que Pablo exhorta: “Una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (Filipenses 3:13-14).

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Usando lo Imposible para Traer Redención

Carter ConlonOctober 10, 2020

Zacarías 4:6 dice: “Me habló diciendo: Esta es palabra de Jehová a Zorobabel, que dice: No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos”.

Cuando oramos por lo imposible, significa que reconocemos que nada se logrará por nuestras habilidades naturales o nuestros propios mecanismos, sino por el Espíritu de Dios. ¡Los milagros, para el cristiano, no deberían ser algo que simplemente aceptamos, sino que los debemos esperar! Ahora, al decir eso, no significa que Dios arroje sus milagros como artículos que se pueden encontrar en la tienda de un dólar. Los milagros de Dios no son para nuestro deleite o lujo personal. Sí, él puede bendecirnos, pero él no es un genio cósmico que reparte milagros baratos para nuestro propio beneficio egoísta.

Dios obra en lo imposible para traer redención y glorificar su nombre. La voluntad de Dios consiste en realizar la obra de Dios en nuestras vidas. Es por eso que algunas personas son sanadas milagrosamente de enfermedades y otras no. ¿Qué producirá más propósito y más gloria a Dios en nuestra situación? Oramos y creemos en el Señor por lo imposible y lo observamos llevar a cabo lo que lo natural no puede hacer.

Dios declara a través de las promesas de su Palabra que él te tomará y te convertirá en algo mucho más grande de lo que eres. Es el testimonio visible que Dios da a su iglesia, de que tú y yo somos mucho más de lo que podríamos esperar ser en nuestras propias fuerzas. Cambiamos por el Espíritu de Dios, dice Pablo, de imagen en imagen y de gloria en gloria (ver 2 Corintios 3:18).

Las vidas cambiadas de las personas, redimidas por el poder de la cruz, son el mayor testimonio de la verdad del evangelio para nuestro mundo caído y necesitado. Los discípulos se reunieron y oraron al unísono: “Tú eres Dios”. Y ahí es donde nuestra oración debe comenzar: “¡Tú eres Dios! Tú hablaste y el universo fue creado. Tú hablaste y la vida nació. Tú hablaste y los animales fueron creados. Tú miraste el polvo de la tierra, hablaste y soplaste y el hombre se convirtió en un alma viviente. Tú eres Dios, ¡nada es imposible para ti!”

Carter Conlon se unió al equipo pastoral de la Iglesia Times Square en 1994, por invitación del pastor fundador David Wilkerson, y fue nombrado para el cargo de Pastor Principal en 2001. En mayo de 2020, él pasó al cargo de Supervisor General de la Iglesia Times Square Inc.

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El Cuidado Íntimo de Dios Hacia Ti

David Wilkerson (1931-2011)October 9, 2020

Durante tiempos de calamidad, podríamos preguntarnos: “¿Dónde está enfocado el ojo del Señor en todo esto?” Podemos estar seguros de que Dios no se centra en los planes descabellados de los líderes trastornados, no importa cuán poderosos sean. “El convierte en nada a los poderosos, y a los que gobiernan la tierra hace como cosa vana… tan pronto como sopla en ellos se secan, y el torbellino los lleva como hojarasca” (Isaías 40:23-24).

Isaías nos dice: “Tan pronto como estas 'semillas' se plantan y echan raíces en la tierra, Dios sopla sobre ellas y se secan. Los malvados gobernantes de la tierra son atrapados en su torbellino y arrastrados como paja. Él los reduce a nada”. Para probarnos esto, Jesús dijo: “No temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno” (Mateo 10:28).

Incluso en medio de la gran agitación mundial, el enfoque principal de Dios no está en los tiranos; su atención se centra, durante cada circunstancia, durante cada detalle, en la vida de sus hijos. Cristo dice en el versículo siguiente: ¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre” (10:29).

En la época de Cristo, los gorriones eran la carne de los pobres y se vendían dos por un centavo. En las calles se podía ver a los cazadores de pájaros cargando cestas llenas de gorriones atrapados. Sin embargo, Jesús dijo: “Ninguna de estas pequeñas criaturas cae al suelo sin que su Padre lo sepa”. Según el comentarista de la Biblia William Barclay, la palabra de Jesús “caer” en el versículo anterior significa más que la muerte del pájaro. El significado arameo es “iluminar el suelo”. En otras palabras, “caer” aquí indica cada pequeño salto herido que hace un pajarillo.

Cristo nos está diciendo, en esencia, “El ojo de tu Padre está en el gorrión, no sólo cuando muere, sino incluso cuando está moviéndose sobre el suelo. Dios ve cada pequeña lucha y se preocupa por cada detalle de su vida”.

Entonces Jesús dice: “Así que, no temáis; más valéis vosotros que muchos pajarillos” (10:31). En pocas palabras, el que hizo y contó todas las estrellas, que mantiene las galaxias en sus órbitas, tiene sus ojos puestos en ti. ¡Así que encuentra reposo y seguridad en él!

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Un Obstáculo para Dar Fruto

David Wilkerson (1931-2011)October 8, 2020

Santiago dijo: “Si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad” (Santiago 3:14).

Como mensajeros del evangelio de Cristo, simplemente no podemos aferrarnos a los celos o la envidia. Santiago deja en claro que esto nos impedirá tener un testimonio con autoridad espiritual porque estamos viviendo una mentira.

En términos sencillos, el pecado de los celos o la envidia es un veneno amargo. El rey Saúl nos da el ejemplo más claro de esto en toda la Escritura. En 1 Samuel 18, encontramos a David regresando de una batalla en la que mató a los filisteos. Mientras él y el rey Saúl entraban en Jerusalén, las mujeres de Israel salieron a celebrar las victorias de David, bailando y cantando: “Saúl hirió a sus miles, y David a sus diez miles” (1 Samuel 18:7).

Saúl se sintió herido por esta celebración gozosa, pensando para sí mismo: “A David dieron diez miles, y a mí miles; no le falta más que el reino” (18:8). Inmediatamente, Saúl fue consumido por un espíritu de celos. En el siguiente versículo leemos el efecto mortal que tuvo en él. “Y desde aquel día Saúl no miró con buenos ojos [envidió] a David” (18:9).

Saúl hervía, haciendo pucheros de autocompasión. Probablemente pensó: “He trabajado muy duro, dando todo para servir a este pueblo; y ahora se vuelven contra mí. Están cantando las alabanzas de mi ministro asistente mientras a mí me ignoran”.

Trágicamente, después de esto, “fue Saúl enemigo de David todos los días” (18:29). La verdad de esta historia es que, sin importar cuán fuerte la gente aplaudiera a David, el Espíritu de Dios todavía estaba sobre Saúl e Israel todavía lo amaba. La promesa del Señor de edificarle una morada eterna claramente todavía estaba vigente. Si Saúl hubiera reconocido su envidia y se hubiera acercado al Señor, Dios le habría colmado de honores; y David, su leal capitán, con gusto le habría asegurado el reino a Saúl con sus habilidades militares. Pero Saúl no quiso humillarse; y como resultado, el Espíritu del Señor se apartó de él (ver 18:12).

En estos días difíciles, nuestra primera prioridad debería ser acercarnos a Jesús. Dedica tiempo a la oración, conviértelo en la obra más importante de tu vida y él te mostrará tu corazón. Por su Espíritu, él quitará de ti todo lo que no es de Cristo y derramará su unción espiritual sobre ti.

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Atormentados por los “Y Si”

David Wilkerson (1931-2011)October 7, 2020

A Dios le agrada que confiemos en él;  y somos contados como justos como Abraham porque escuchamos el llamado de confiar todos nuestros mañanas en sus manos (ver Romanos 4:3). Jesús también nos llama a esta forma de vida. “No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:31-33).

Jesús luego agrega: “No os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal” (6:34). Jesús no quiere decir que no debamos planificar el futuro. Más bien, simplemente está diciendo: “No estés ansioso ni te preocupes por el mañana”. Cuando pensamos en ello, la mayoría de nuestras ansiedades se refieren a lo que podría suceder mañana. Constantemente nos acosan dos palabritas: ¿Y si?

¿Y si la economía falla y pierdo mi trabajo? ¿Cómo sobrevivirá nuestra familia? ¿Y si pierdo mi seguro médico? ¿Y si mi fe me falla en tiempos difíciles? Todos tenemos muchas ansiedades del tipo “y si”.

Jesús interrumpe nuestros “y si” y nos dice: “Tu Padre celestial sabe cómo cuidar de ti. No necesitas preocuparte porque tu Padre sabe que necesitas todas estas cosas y es fiel para alimentarte, vestirte y suplir todas tus necesidades”

“Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?… Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos” (Mateo 6:26-29).

Con gusto entregamos todos nuestros ayeres al Señor, entregándole nuestros pecados, fracasos, dudas y temores pasados. Entonces, ¿por qué no hacemos lo mismo con nuestros mañanas?

Pablo dice: “Una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante” (Filipenses 3:13). Te animo a que confíes en el Señor todos tus mañanas y dejes que tu prueba presente predique el mensaje de su fidelidad.

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El Poder del Compañerismo

David Wilkerson (1931-2011)October 6, 2020

“Pero Dios, que consuela a los humildes, nos consoló con la venida de Tito” (2 Corintios 7:6).

Pablo hizo un viaje ministerial a Troas, donde se le uniría su hijo espiritual Tito. Él anhelaba ver a su hijo piadoso en Cristo y sabía que su presencia le levantaría el ánimo. Sin embargo, después de que Pablo llegó a Troas, Tito no apareció.

Las puertas del ministerio se abrieron para Pablo en Troas, pero el corazón del apóstol se había compungido mientras esperaba la llegada de Tito. Pablo escribió sobre esta experiencia: “Cuando llegué a Troas para predicar el evangelio de Cristo, aunque se me abrió puerta en el Señor, no tuve reposo en mi espíritu, por no haber hallado a mi hermano Tito… [así que] partí para Macedonia” (2 Corintios 2:12-13).

Pablo hizo algo que nunca había hecho en su vida, algo que era contrario a todo lo que él predicaba; se alejó y se dirigió inquieto a Macedonia. ¡Qué imagen de un soldado herido de la cruz! El gran apóstol estaba abatido en mente, cuerpo y espíritu. ¿Por qué? ¿Qué había llevado a Pablo a tal punto? El mismo apóstol lo explica. “No tuve descanso en mi espíritu, porque no encontré a mi hermano Tito”. Estaba solo y necesitaba desesperadamente compañerismo.

Satanás siempre viene a atacarnos cuando estamos cansados de la batalla. Ahí es cuando somos más vulnerables a sus mentiras; y el enemigo podría haber golpeado a Pablo con dos golpes malévolos: “Tito no ha venido porque te ha rechazado” o “Tito no está aquí porque ya no eres efectivo, Pablo. Tu ministerio, simplemente no está dando frutos”.

Si has caminado en intimidad con el Señor, sabes muy bien lo que Pablo estaba enfrentando. Satanás es el padre de la mentira y ahora mismo puede estar enviando mentiras similares. “Todos te han rechazado. No tienes lugar en la obra del reino de Dios. Sólo estás ocupando espacio”.

Tito llegó a Macedonia y llegó con un espíritu refrescante. El corazón de Pablo se enalteció cuando los dos hombres tuvieron compañerismo y él escribió: “Lleno estoy de consolación; sobreabundo de gozo en todas nuestras tribulaciones” (2 Corintios 7:4).

¡Dios usa personas para refrescar personas! Hoy, busca la oportunidad de ser un Tito para alguien abatido de espíritu. Quizás una simple llamada telefónica traerá consuelo y refresco a un hermano o hermana en Cristo y el resultado será la sanidad del espíritu.

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Atentos a Su Presencia

Gary WilkersonOctober 5, 2020

“Con todo mi corazón te he buscado… En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti… En tus mandamientos meditaré; consideraré tus caminos” (Salmos 119:10-11, 15).

Como líder ministerial, ocasionalmente me pregunto a mí mismo y a mis compañeros de trabajo: “¿Por qué estamos aquí? ¿Por qué hacemos lo que hacemos? ¿Cuál es nuestro propósito?” La respuesta superficial corta es que llevamos a cabo un ministerio mundial para edificar el cuerpo de Cristo, alcanzar a los perdidos y ministrar cuidado amoroso a los necesitados. La respuesta real a la pregunta central de por qué estamos aquí es la misma tanto para los discípulos más jóvenes de Cristo como para el líder ministerial más experimentado y sabio. La respuesta es que estamos aquí para ministrar a Jesús.

Es imposible ministrar a nuestro Salvador y Señor a menos que comencemos en su presencia. Ningún cristiano se desviará, se equivocará ni se extraviará jamás si comienza en la presencia de Cristo y nunca la abandona.

El rey David es un ejemplo de la importancia de esta práctica. Él se enfrentó a ejércitos enemigos que requerían un pensamiento rápido y decidido en medio de situaciones de vida o muerte. Y tenía que gobernar un reino dividido entre Israel y Judá. Entonces, ¿cómo logró David sus propósitos de traer gloria a Dios y terminar como el rey más renombrado de Israel?

David se movió en victoria porque su corazón era ministrar al Señor en cada situación. La Biblia aclara esto en sus acciones y en todos los salmos de adoración y anhelo que escribió. Ministrar al Señor siempre estuvo al frente mientras David seguía las palabras que Dios puso delante de él.

Otro ejemplo es Samuel. Fue conocido como un gran profeta en Israel, pero no por sus relaciones estratégicas con reyes y líderes. Las Escrituras dejan en claro que Samuel tenía un corazón para ministrar al Señor desde muy joven. Incluso cuando era niño, Samuel estaba continuamente en el templo buscando la presencia de Dios, y esa relación, sobre todas las cosas, le dio a Samuel influencia en personas desde el peldaño más bajo de la vida hasta los cargos más altos del país.

David y Samuel nos muestran que para lograr las obras de Dios, debemos conocer su presencia. Lo mismo es válido para todos los creyentes de hoy. Seguir al Señor significa enfocarse en Jesús, centrarse en Jesús y tener poder en Jesús. La Biblia llama a Cristo el Alfa y la Omega, el principio y el fin de todas las cosas; y eso se aplica a nuestras vidas. ¡Él debe ser todo para nosotros!

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Habilidad Dada por Dios para Mantener Tu Resolución

Claude HoudeOctober 3, 2020

Hay muchas palabras hebreas y griegas en las Escrituras que expresan los matices, la profundidad y el significado del compromiso y la “resolución” de Dios hacia nosotros, y de nuestros votos y decisiones delante de él. Una definición del concepto de “resolución” en el Antiguo y Nuevo Testamento es: “Un decreto divino; una esperanza humana; una proclamación de verdadera intención y voluntad firme; un desafío por responder; compromiso de corazón y voluntad; una decisión que creará el momento; una nueva era; el comienzo o el final de un período o conjunto de conductas; una declaración o proclamación pública o personal que refleje un compromiso verdadero y un deseo profundo”.

La “fe con resolución” es el encuentro de una decisión humana honesta con el poder divino que nos insta y nos cambia. Es la intervención y transformación del Espíritu Santo en nuestra historia. Es la mano de Dios que sostiene la nuestra. Escucha esta promesa que Pablo les escribió a los tesalonicenses y que Dios mismo te la está escribiendo:

“Es por eso que siempre oramos por ustedes para que nuestro Dios pueda cumplir con su poder todos sus planes de bondad y gracia para con ustedes mediante la obra de la fe de ustedes; que por su poder, él les permitirá y los hará capaces de cumplir, dándole vida a la fe de ustedes, por su gracia”.

Es de suma importancia que nos demos cuenta de que sólo Dios, por su gracia y Espíritu, puede hacernos capaces de cumplir cualquier resolución. Pablo les recuerda a los filipenses su única fuente de poder: “Porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad” (Filipenses 2:13). Este es un principio espiritual, una ley del reino, ese momento en el que Dios responde en respuesta al corazón que reconoce completamente su insuficiencia y absoluta incapacidad para agradarle por su propia fuerza o voluntad. Es la muerte de la voluntad propia, la determinación propia, la autodependencia y la confianza en uno mismo lo que nos lleva al poder de la resurrección. Es la conexión divina y el momento en el que todo el potencial, la omnipotencia y la capacidad del cielo entran en escena para hacer posible tu resolución humana.

Es sólo por su poder que podemos cumplir y lograr la resolución que él escribe en nuestros corazones por su Espíritu.

Claude Houde es el pastor principal de Eglise Nouvelle Vie (Iglesia Vida Nueva) en Montreal, Canadá. Bajo su liderazgo, la Iglesia Nueva Vida ha crecido de unos cuantos asistentes a más de 3500, en una parte de Canadá en la que hay muy pocas iglesias protestantes exitosas.

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No Temas a las Mentiras de Satanás

David Wilkerson (1931-2011)October 2, 2020

“Hizo Ezequías en todo Judá; y ejecutó lo bueno, recto y verdadero delante de Jehová su Dios. En todo cuanto emprendió en el servicio de la casa de Dios, de acuerdo con la ley y los mandamientos, buscó a su Dios, lo hizo de todo corazón, y fue prosperado” (2 Crónicas 31:20-21).

En muchas palabras, las Escrituras dicen que Ezequías fue el rey más grande que Israel haya tenido. Se nos dice que su corazón estaba tan puesto en el Señor que ningún rey antes o después de él fue como él. Luego considera el siguiente versículo: “Después de estas cosas y de esta fidelidad, vino Senaquerib rey de los asirios e invadió a Judá, y acampó contra las ciudades fortificadas, con la intención de conquistarlas” (32:1).

Nota la frase inicial: “Después de… esta fidelidad…” Esto se refiere a todo el bien que había hecho Ezequías: su andar en la verdad y santidad; su búsqueda de Dios; su adhesión al Señor; su lucha contra el pecado y el transigencia; su profunda oración y confianza; el avivamiento nacional que dirigió. Después de estas bendiciones, dice la Escritura, entonces entró el diablo. Principados y potestades de las tinieblas rodearon al rey justo y al pueblo de Dios, desatándose una guerra total para derribarlos y destruir su fe.

Sí, todo esto sucedió después del establecimiento de los muchos ministerios de Ezequías, que eran estables, maduros y bien fundamentados. Satanás no estaba desperdiciando sus poderes en un hijo de Dios débil, inexperto y vacilante; él apuntaba con sus armas más intensas a un gigante espiritual. Este hombre piadoso no vivía en pecado o rebelión; fue uno de los siervos más fieles de Dios. Y sin embargo, prácticamente de la noche a la mañana, Ezequías se encontró en una situación imposible. Y el Señor no explicó por qué le había sobrevenido este terrible asedio.

En Ezequías, vemos una clara ilustración del plan del diablo contra todo siervo devoto de Dios. En nuestros propios tiempos de prueba y tentación, Satanás viene a nosotros trayendo mentiras: “Eres un fracaso, de otra manera no estarías pasando por esto. Hay algo mal contigo y Dios está disgustado”. La Biblia nos dice que Dios libró a Ezequías de manera sobrenatural (ver 1 Reyes 19:35). Y desde la cruz de Cristo, el pueblo de Dios ha tenido promesas incluso mejores que las que tuvo Ezequías.

Recuerda, ora, incluso en silencio, y rehúsa temer los ataques de Satanás. ¡Dios mismo se ocupará de tu enemigo y trabajará su plan para librarte!

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