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Devocionales en Español

Fe en tus Tiempos de Angustia

David Wilkerson (1931-2011)August 19, 2020

De todas las personas, los santos de Dios deberían ser ejemplos brillantes de lo que significa vivir en paz y triunfar en estos días de miedo. Él nos ha dado una promesa infalible para la vida en esta tierra, especialmente cuando el enemigo de nuestra alma trata de caminar sobre nosotros. “Mi pueblo sabrá mi nombre por esta causa en aquel día; porque yo mismo que hablo, he aquí estaré presente” (Isaías 52:6).

En otras palabras, Dios está diciendo: “Cuando estés en tu prueba más oscura, yo vendré y te darè una palabra. Me oirás decir: Soy yo, no tengas miedo”.

En el Nuevo Testamento, Jesús reiteró esta promesa en muchas ocasiones, una de las instancias más familiares fue cuando habló a los discípulos que estaban en la barca en una tormenta terrible. Mientras el viento y las olas sacudían la barca, los hombres aterrorizados vieron a Jesús caminando hacia ellos en el agua. Las Escrituras dicen: “Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: ¡Un fantasma! Y dieron voces de miedo” (Mateo 14:26).

Jesús inmediatamente les habló, ansioso por calmar sus temores: “¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!” (14:27). La palabra “ánimo” significa estar feliz, aliviado. Y aquí, en el tiempo de angustia de los discípulos, Jesús ató la palabra a su identidad. Recuerda, estos hombres lo conocían personalmente y él esperaba que ellos actuaran según su palabra por fe. Él estaba diciendo: "El Padre ha prometido que yo vendré a ustedes en su tormenta; y ahora he venido. Sí, soy yo, Jesús, aquí con ustedes en medio de todo. ¡Entonces, anímense!”

El Señor espera de nosotros la misma reacción de fe en nuestros tiempos de angustia. Piénsalo. Nuestro Señor nunca le ha fallado a su pueblo. Él nos insta a mirar hacia atrás y recordar cómo nos ha liberado una y otra vez, en toda ocasión. Nunca ha permitido que el enemigo destruya a quienes confían en él.

El Señor anhela que nosptros hallemos nuestro contentamiento en él y confiemos en él por completo. El rey David dijo: “Todas mis fuentes están en ti” (Salmo 87:7), lo que significa: “Toda mi satisfacción se encuentra en ti, Señor. Sólo tú eres la fuente de mi contentamiento y tú eres todo lo que necesito para estar completo, gozoso, feliz y en paz”.

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Permaneciendo Fuertes Cuando las Cosas se Desmoronan

David Wilkerson (1931-2011)August 18, 2020

“Gracia y paz os sean multiplicadas, en el conocimiento de Dios y de nuestro Señor Jesús. Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia” ( 2 Pedro 1:2-3).

Todos sabemos que los cristianos en el primer siglo enfrentaron grandes tribulaciones. Soportaron pruebas severas, tiempos difíciles, persecuciones que fueron de vida o muerte. Pero no se quebraron bajo el estrés. Pablo dice que la iglesia en Tesalónica soportó la pérdida de todo lo que poseían, sin embargo, estos creyentes no fueron destruidos por esta experiencia.

Pablo atribuye su fuerza al poder del Espíritu Santo: “nuestro evangelio no llegó a vosotros en palabras solamente, sino también en poder, en el Espíritu Santo y en plena certidumbre… Y vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor, recibiendo la palabra en medio de gran tribulación, con gozo del Espíritu Santo” (1 Tesalonicenses 1:5-6).

Estos creyentes habían sido “muy afligidos”, pero poseían verdadero gozo. No se quejaron respecto a sus circunstancias y no cuestionaron a Dios. En cambio, hubo regocijo entre ese cuerpo de creyentes. Y Pablo les dijo: “habéis sido ejemplo a todos los de Macedonia y de Acaya que han creído. Porque partiendo de vosotros ha sido divulgada la palabra del Señor… vuestra fe en Dios se ha extendido” (1:7-8).

En Estados Unidos, el mayor problema es el estrés. Existe una ansiedad generalizada sobre el futuro, sobre la seguridad laboral. Algunas familias están a punto de perderlo todo y sucumben a la desesperación. Multitudes de personas mayores tienen dolor porque no pueden pagar sus medicinas y esto es desgarrador.

¡En medio de este caos, hay esperanza! Verás, el Espíritu del Dios Todopoderoso y su Cristo vive en nosotros. El Espíritu Santo está obrando en nosotros con gran poder… ¡en este mismo momento! Su poder es liberado cuando lo recibimos como el que lleva nuestras cargas. El Espíritu Santo nos fue dado por esta misma razón, para llevar nuestras preocupaciones y cargas.

Amado, Dios permitió cada una de las pruebas de Pablo y esto hizo que el apóstol no confiara en sí mismo, sino que confiara plenamente que el Espíritu Santo lo liberaría. Las Escrituras dicen: “Y habiendo acabado todo, estar firmes” (Efesios 6:13). Deja que Dios lo haga todo y él logrará tu liberación.

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Siendo una Luz en un Mundo Oscuro

Gary WilkersonAugust 17, 2020

En su epístola a Tito, Pablo nos dejó poderosas instrucciones con respecto a la Gran Comisión de Cristo de predicar el evangelio. Él acababa de abandonar la isla de Creta, donde había enfrentado persecución; y cuando partió para evangelizar en otras ciudades, dejó atrás a Tito y algunos otros líderes.

Creta era una ciudad malvada, saturada de sensualidad; y los corazones de estos jóvenes líderes les decían que se fueran. Pero Pablo les indicó que se quedaran, y les explicó que era por buenas razones: “Por esta causa te dejé en Creta” (Tito 1:5). Luego enfatizó el trabajo necesario y práctico de la salvación en la vida diaria de los ancianos y de la congregación.

El dilema en Creta es paralelo al nuestro hoy. Estados Unidos ha visto una gran descenso en la fe religiosa en las últimas décadas; de hecho, la transformación de nuestra nación ha sido dramática. Ya no somos una sociedad cristiana que se ha movido al secularismo, sino una sociedad secular que se está moviendo rápidamente hacia el paganismo.

Estos jóvenes líderes en Creta habían ido allí para levantar una iglesia, nombrar ancianos y establecer una presencia cristiana, todo lo cual lograron, pero sólo con gran dificultad. Pablo los entrenó y reconoció sus dificultades: “Uno de ellos, su propio profeta, dijo: Los cretenses, siempre mentirosos, malas bestias, glotones ociosos” (Tito 1:12). ¿Por qué Pablo los dejaría en una cultura tan oscura y malvada? Para mostrar la vida y la luz de Jesucristo.

Dios siempre tiene un pueblo remanente en una cultura oscurecida. Incluso en el peor de los casos, él continuamente levanta un testimonio de luz en medio de la oscuridad. Como Jesús dice, debemos ser sal, un agente que preserva la vida en un ambiente en descomposición. “Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres” (Mateo 5:13).

Somos los que Dios ha designado para ser luces en un lugar y tiempo oscuros. Es posible que tú no desees vivir en una cultura llena de pecado como la de Estados Unidos o criar a tus hijos en una sociedad que se enfurece cada vez más contra Dios, pero Jesús tiene un diseño para tu vida en este momento y lugar. Estás aquí ahora con un propósito divino: mostrar la gloria de Dios a esta generación.

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La Paciencia de Dios para con los Burladores

David Wilkerson (1931-2011)August 14, 2020

Increíblemente, a muchos les aterra el regreso repentino de Cristo. La sola idea de que sus vidas están llegando a su fin y de tener que enfrentar un día de juicio, es tan aterradora que la han puesto a un costado. ¿Cómo podría ser esto cierto para los creyentes? Según Pedro, sus vidas son determinadas “andando según sus propias concupiscencias” (2 Pedro 3:3).

Pedro dice aquí que si te aferras a un pecado secreto, la idea de que Jesús vendrá y te juzgará es el pensamiento más aterrador que cualquier pecador podría tener. Por lo tanto, el pensamiento de tener que estar delante de Dios y rendir cuentas es algo de lo que deben burlarse.

Pedro nos dice: “En los postreros días vendrán burladores… diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación” (2 Pedro 3:3-4). El mensaje de Pedro es claro: “La burla de la ley de Dios está detrás de toda la frivolidad acerca de la venida de Cristo. Es un odio por la Biblia, un desprecio de los Diez Mandamientos y por el Evangelio. Esa es la causa de toda la anarquía, el alarde del pecado, la falta de poder de la iglesia. Los burladores están predicando un nuevo mensaje: Cristo no vendrá. No tenemos que temer un día del juicio”.

Tal como Pedro profetizó, esos burladores están aquí hoy. No se burlan de la ley de la tierra; se están burlando de las leyes de Dios. Su enfoque no es la Constitución, es la Palabra de Dios. Y estos burladores están en lugares altos: en el Congreso, en los tribunales superiores, en los colegios y universidades, incluso en los seminarios.

El Espíritu Santo sabe exactamente por qué Jesús aún no ha venido, es porque nuestro Señor es paciente. Es paciente con los pecadores, no queriendo que ninguno perezca. En su misericordia, él está esperando que el pecador más vil se arrepienta y, por esa misma razón, el Espíritu Santo no se detendrá en su tarea. La burla no hará que el Espíritu venga una y otra vez, convenciendo de pecado y revelando la verdad de Cristo.

Al final de esta era, el Espíritu Santo está haciendo un último clamor de medianoche: “¡Jesús viene!” “Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis” (Mateo 24:44).

“Sí, ven, Señor Jesús” (Apocalipsis 22:20). ¡La pronta venida de Cristo debería emocionar tu corazón!

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La Fe Nacida en Aflicción

David Wilkerson (1931-2011)August 13, 2020

La Biblia deja en claro que nuestras pruebas son orquestadas por Dios. Fue él quien permitió a los israelitas tener hambre y sed, a pesar de que siempre fue fiel a su Palabra y proveía milagrosamente a su pueblo. “Pidieron, e hizo venir codornices; Y los sació de pan del cielo.  Abrió la peña, y fluyeron aguas... Porque se acordó de su santa palabra” (Salmos 105:40-42).

El Padre condujo a los hijos de Israel a pruebas terribles con un propósito específico: prepararlos para confiar en su santa palabra, ¿por qué? Porque estaba a punto de llevarlos a una tierra donde necesitarían absoluta confianza en sus promesas.

¿Cuántos cristianos han experimentado la liberación de Dios, sólo para luego, ser llevados rápidamente a un lugar de severas pruebas? El hecho es que toda verdadera fe nace en la aflicción y no puede ser obtenida de nosotros de ninguna otra manera. Cuando estamos en medio de una prueba y nos volvemos a la palabra de Dios, eligiendo vivir o morir por sus promesas, ¡el resultado es la fe! La fe crece de prueba en prueba, hasta que el Señor tiene un pueblo cuyo testimonio es: “Nuestro Dios es fiel”.

Sin fe, es simplemente imposible agradar a Dios. Tú podrás objetar: “Pero todo lo que estás hablando hasta ahora es el Antiguo Testamento. Vivimos en los días de la gracia”. Recuerda la Palabra de Dios en Hebreos: “¿Y a quiénes juró que no entrarían en su reposo, sino a aquellos que desobedecieron? Y vemos que no pudieron entrar a causa de incredulidad… Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo” (Hebreos 3:18-19, 12).

Cada vez que nos desanimamos en nuestra fe, tenemos que disciplinarnos para recordar todo lo que hemos atravesado de la mano de Dios. Debemos recordar los milagros que él ha provisto en nuestros tiempos difíciles y alegrarnos, sabiendo que él está complacido con lo que ha hecho.

“Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas” (Josué 1:9). ¡Elige hoy confiar en tu Padre celestial!

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Advertencias para la Iglesia

David Wilkerson (1931-2011)August 12, 2020

En su camino a Jerusalén, el apóstol Pablo hizo una parada en Éfeso, donde convocó a una reunión especial de todos los líderes de la iglesia. Les dijo solemnemente a los creyentes de Efeso: “Esta es la última vez que los veré y este será mi mensaje final a ustedes” (ver Hechos 20:25).

En su último mensaje a los efesios, Pablo les dijo, en esencia: “He estado con ustedes antes y ustedes saben lo que defiendo. Les he servido con humildad y lágrimas. He predicado en su iglesia y de casa en casa, todo bajo grandes pruebas y persecución. Y no les he ocultado nada”.

Luego, con lágrimas, les dio esta seria advertencia: “Al día de hoy, son tres años que les he advertido, día y noche, acerca de lo que veo venir a la iglesia después de que me vaya. Ahora, quiero que oigan esta advertencia una vez más” (ver 20:31).

¿Qué vio venir Pablo? En resumen, sus advertencias no se referían al caos que sucedería fuera de las puertas de la iglesia, pero él estaba afligido por lo que veía venir a la casa de Dios. Advirtió a los efesios sobre lo que vendría sobre el ministerio, sobre los pastores, en particular, a manos de los engañadores que inundarían en la iglesia.

“El Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre” (20:28). En otras palabras, “Obispos, supervisores, líderes, alimenten a sus rebaños y llénenlos con la palabra pura de Dios. Están viniendo lobos salvajes y engañadores que van a apuntar a las ovejas débiles”. El profundo clamor de corazón de Pablo fue: “Pastores, presten atención. Estén en guardia por ustedes y por su pueblo”.

Pablo les declaró a estos hombres: “No he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios” (20:27). ¿Cuál es todo el consejo de Dios? En resumen, incluye los temas difíciles de las Escrituras, no sólo las bendiciones. Incluye el mensaje de tristeza según Dios por el pecado, de arrepentimiento, de tomar su cruz, de abnegación y sacrificio, y separación del mundo.

Amado, como una de las ovejas, asegúrate de estar sentado bajo el ministerio de un verdadero pastor, no uno que sólo quiera hacerte sentir bien. Proponte en tu corazón ser un siervo de Dios que no tenga miedo, que sea santo y plenamente preparado. Sé parte del cuerpo de vencedores que se levantará en los últimos tiempos.

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La Sensibilidad de Dios Hacia Un Corazón Sin Esperanza

David Wilkerson (1931-2011)August 11, 2020

Un precioso misionero escribió a nuestro ministerio sobre dejar su puesto. Él explicó: “Sentí que Dios me había traído a un desierto y luego me dejó ahí, retorciéndome en el viento. Dejé el ministerio completamente consternado y me amargué. Ahora veo cuál era mi problema. No puse raíces de confianza durante mi tiempo de prueba. Cuando llegaron las pruebas, yo no me apoyé en lo que sabía de la Palabra de Dios y su fidelidad. Olvidé su promesa de que él nunca me fallaría”.

En Jeremías 20:14 y 18, el profeta se desató con un discurso que suena casi suicida: “Maldito el día en que nací… ¿Para qué salí del vientre? ¿Para ver trabajo y dolor, y que mis días se gastasen en afrenta?”

Quizás en este momento te sientas como todo ellos se sintieron. Has sido torcido y retorcido por el enemigo y piensas: “He clamado día y noche, pero mis oraciones no han sido respondidas. No puedo seguir más”. Algunos cristianos pueden decir que esto es hablar en contra del Señor y merece una reprimenda severa, pero la verdad es que nosotros sólo podemos considerar al hombre exterior. ¡Dios ve el corazón! Él conocía las partes internas de Jeremías y decidió no reprender al desesperado profeta.

Fue como si Dios dijera: “¡Jeremías no renunciará! Sí, se desahogará mientras expresa su confusión, pero él aún cree en mi Palabra. Está ardiendo en su alma y va a salir de este fuego con una fe que no podrá ser sacudida. Sus mejores días están por delante de él”.

“Había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de sufrirlo, y no pude [renunciar]”(Jeremías 20:9).

Jeremías obtuvo un segundo aire y de pronto se llenó de vida nueva. Se levantó como para decir: “¡Espera, Satanás! Tú no me puedes engañar. El Señor me llamó y yo sé que su Palabra es segura”. “Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará” (Deuteronomio 31:6).

¡Ese querido misionero se apoderó de esta verdad y tú también puedes! Cualquiera sea tu batalla específica, deja que la Palabra de Dios hable hoy a tu corazón y te traiga sanidad y valentía.

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Esperanza en Tiempos de Decadencia Espiritual

Gary WilkersonAugust 10, 2020

Las enseñanzas sobre la autoridad divina, el poder de Dios, abundan hoy en la iglesia. Cuando escucho ese discurso, inmediatamente pienso en Elías. Este profeta vivió en un período muy parecido al nuestro, uno marcado por la decadencia espiritual, cuando honrar a Dios estaba en su punto más bajo.

La vida de Elías ilustra la autoridad divina con la que Dios quiere dotarnos, especialmente en estos tiempos. Hubo conflictos en Israel en la época de Elías,el pueblo de Dios estaba dividido en dos reinos: Samaria en el norte y Judá en el sur. La fe de los samaritanos se corrompió porque permitieron que otras religiones se mezclaran con el judaísmo. Acab, el notable rey detrás de todo esto, tomó a la ligera los caminos de Dios: “Porque le fue ligera cosa andar en los pecados de Jeroboam” (1 Reyes 16:31).

Bajo el gobierno de Acab, el pueblo pecaba libremente y no sentía ninguna convicción al respecto. La Biblia dice que Acab cometió más maldad que cualquier rey de Israel hasta ese momento. “Y Acab… hizo lo malo ante los ojos del Señor, más que todos los que estaban antes que él” (1 Reyes 16:30).

Nosotros también estamos viviendo en un tiempo de gran decadencia espiritual. Está sucediendo porque Satanás sabe que su tiempo es corto; y está usando todas las armas posibles para destruir la autoridad divina, no sólo en expresiones culturales, sino en el corazón de cada cristiano.

En este momento de gran transigencia en la nación y en la iglesia, puedes preguntarte cómo puedes tener un efecto en el mundo que te rodea. ¡Pero no olvides quién eres en Cristo! No importa cuál es tu trasfondo, quiénes son tus padres, qué tipo de títulos puedes tener. Dios tiene un papel para cada uno en esta oscura generación. Tú has sido llamado a traer esperanza y vida a los perdidos y a los que dudan, especialmente en esta hora.

Elías era un hombre común que realizó obras sobrenaturales de Dios (ver Santiago 5:17-18). Él ya estaba calificado para hacer lo que Dios le pidió porque tenía una historia con su Padre. Del mismo modo, dedícate a una búsqueda silenciosa y diligente de Dios para que estés listo cuando él te llame a dar un paso adelante y unirte a su ejército para lograr un cambio en estos últimos días.   

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Tu Capacidad Sobrenatural para la Obra de Dios

Claude HoudeAugust 8, 2020

La Biblia nos enseña que la verdadera fe significa tener esperanza contra toda esperanza, llamando a la existencia lo que no existe, trayendo vida donde hay muerte. Dios quiere otorgarnos sobrenaturalmente una visión espiritual y divina para que ya no veamos a las personas, circunstancias y situaciones como lo hacíamos antes. Él quiere que veamos con nuevos ojos, por fe, sobrenaturalmente, como Él ve. “Porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón” (1 Samuel 16:7).

Un encuentro sorprendente y revelador entre Jesús y Pedro ilustra brillantemente esta verdad. Pedro caminó tres años con Jesús. Él parecía ser un hombre capaz de lo mejor y de lo peor, alternando entre lo divino y lo diabólico con una aterradora inestabilidad. Cuando Jesús anunció su muerte y resurrección y la dispersión de los discípulos inmediatamente después de su arresto, Pedro exclamó valientemente: “¡Incluso si todos los demás te abandonan, yo me quedaré contigo, hasta mi muerte!” (Ver Lucas 22:33).

Cuando Jesús miró a Pedro y escuchó su audaz declaración, discernió dos destinos, dos planes y dos caminos muy distintos sobre la vida de su discípulo. Las palabras que le habló a Simon Pedro son un bálsamo para las heridas de los corazones de aquellos que están atrapados en las garras del desánimo o que han perdido la visión. Nuestro Señor le habló proféticamente a Pedro y también nos está hablando a nosotros, llamándonos por nuestro nombre: “Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos” (22:31-32).

Pedro negó a Jesús y se arrepintió con lágrimas amargas. Jesús poseía la capacidad redentora de ver vívidamente lo peor de Pedro, pero también de orar por él y de prever sobrenaturalmente que apenas cincuenta días después, el día de Pentecostés, Pedro se pararía en medio de una multitud agitada y tumultuosa y pronunciaría palabras que ¡literalmente darían a luz a la Iglesia!

Al igual que con Pedro, Jesús ve dónde has estado, dónde estás actualmente y en qué puedes convertirte por fe en Él. Él sabe lo que está preparado para ti en el reino invisible y quiere que aprendas a verte a ti mismo, así como a los demás, a través de esa dimensión de la fe.

Claude Houde es el pastor principal de Eglise Nouvelle Vie (Iglesia Vida Nueva) en Montreal, Canadá. Bajo su liderazgo, la Iglesia Nueva Vida ha crecido de unos cuantos asistentes a más de 3500, en una parte de Canadá en la que hay muy pocas iglesias protestantes exitosas.

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¿Estás Caminando en Arrepentimiento?

David Wilkerson (1931-2011)August 7, 2020

La iglesia de Jesús es un lugar donde los pecadores se arrepienten de sus pecados, con su corazón y su boca. De hecho, el apóstol Pablo atestigua: “Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación” (Romanos 10:8-10).

En pocas palabras, somos llevados a la salvación a través de nuestra abierta confesión de arrepentimiento. Jesús declara: “No he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento” (Mateo 9:13). Y, él dice, el arrepentimiento es cómo somos sanados y restaurados: “Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento” (Lucas 5:31-32).

¡Amados, estas son buenas noticias! Jesús nos está diciendo: “En mi iglesia, todos son sanados mediante el arrepentimiento. No importa quién seas: los quebrantados físicamente, los enfermos mentales, los enfermos espirituales. Todos deben venir a mí de la misma manera y todos hallarán sanidad”.

El arrepentimiento estaba en el corazón del primer sermón después de la resurrección de Cristo cuando Pedro le dijo a las multitudes reunidas en Pentecostés: “Jesús nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros… prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole” (Hechos 2:22-23). Cuando la gente oyó esto, cayeron bajo una poderosa convicción. La Palabra predicada atravesó sus corazones, porque el Espíritu Santo había venido con todo su poder. Y según Jesús, esa es precisamente la obra del Espíritu. Él dijo que el Espíritu Santo “convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio” (Juan 16:8).

Las multitudes se conmovieron tanto cuando oyeron esto, que no podían moverse. De pronto, ante ellos estaban los mismos asuntos de la vida y la muerte. Cuando clamaron a Pedro y le preguntaron qué debían hacer, él respondió: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados… Sed salvos de esta perversa generación” (Hechos 2:38, 40).

Como cristianos, debemos estar inmensamente agradecidos por la presencia del Espíritu Santo y debemos permitirle que haga su obra verdadera en nosotros. Jesús quiere que camines en su paz mientras vives el arrepentimiento.

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