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Devocionales en Español

La Evidencia de Haber Pasado Tiempo con Jesús

David Wilkerson (1931-2011)May 29, 2020

Después de que Pedro y Juan ministraron a un mendigo lisiado afuera de la puerta del templo y el hombre fue sanado, comenzaron a predicar con valentía el arrepentimiento y ministrar a la gente. “Pero muchos de los que habían oído la palabra, creyeron; y el número de los varones era como cinco mil” (Hechos 4:4). Como resultado de su testimonio, Pedro y Juan fueron llevados ante el sumo sacerdote y los ancianos. “Y poniéndoles en medio, les preguntaron: ¿Con qué potestad, o en qué nombre, habéis hecho vosotros esto?” (4:7).

Esta audiencia fue orquestada para intimidar a Pedro y Juan, pero tuvo el efecto contrario. Pedro debe haber pensado: “Gracias, Jesús, por permitirme predicar tu nombre a estos aborrecedores de Cristo”. Esto nos dice que Pedro no iba a dar una conferencia, tranquila y reservada. No, él era un hombre saturado de Jesús, lleno de Espíritu Santo, ¡listo para proclamar la verdad!

Sin embargo, el denuedo de Pedro no era una palabra hiriente y condenatoria. Su objetivo no era juzgar o menospreciar a esos líderes religiosos. Él sólo quería que vieran su pecado y se arrepintieran. Por eso hizo un llamado al altar, diciendo: “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (4:12).

Los gobernantes estaban asombrados. “Entonces viendo el denuedo de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús” (4:13).

Pedro debió guiñarle un ojo a Juan y tal vez pensó: “Ellos recuerdan que estuvimos con Jesús hace semanas, pero no se dan cuenta de que desde aquel día hemos seguido estando con el Maestro resucitado”. Los dos hombres habían estado recientemente con él en el aposento alto y esa mañana, estuvieron con él mientras oraban en su celda.

Esto es lo que sucede con hombres y mujeres que pasan tiempo con Jesús. Incluso cuando salen de su tiempo con Cristo, él está con ellos donde quiera que vayan.

Cuando la crisis golpea, no tienes tiempo para edificarte en oración y fe: los que han estado con Jesús siempre están listos. Verdaderamente, esta es una bendita seguridad.

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Desafiados a Crecer en Santidad

David Wilkerson (1931-2011)May 28, 2020

¡Los que pasan tiempo con Jesús siempre quieren más de él! Sus corazones claman continuamente para conocer mejor al Maestro, para acercarse a él, para crecer en el conocimiento de sus caminos.

Pablo declara: “Conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno” (Romanos 12:3). La “medida” de la que habla Pablo significa una cantidad limitada; en otras palabras, todos hemos recibido una cantidad específica del conocimiento salvador de Cristo.

Algunos creyentes están completamente satisfechos con su “medida” inicial. Es suficiente para escapar del juicio, sentirse perdonado, mantener una buena reputación. Estas personas están en “modo de mantenimiento” y cumplen con Jesús los requisitos básicos: asistencia a la iglesia, una breve oración diaria, tal vez un rápido vistazo a las Escrituras. En resumen, evitan acercarse demasiado a Jesús. Saben que si leen gran parte de su Palabra o pasan tiempo orando, el Espíritu Santo hará demandas en sus vidas.

Pablo deseaba mucho para cada creyente: “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos... hasta que todos ... [lleguemos] a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Efesios 4:11-13, 15).

Pablo estaba diciendo, en esencia, “Dios ha dado estos dones espirituales para que puedan ser llenos del Espíritu de Cristo. Esto es crucial, porque los engañadores vienen a robarte tu fe. Si estás arraigado en Cristo y maduras en él, ninguna doctrina engañosa te afectará. Sin embargo, la única forma de crecer hasta tal madurez es buscando más de Jesús”.

Muchos creyentes prefieren un evangelio que sólo hable de gracia, amor y perdón, es decir, maravillosas verdades bíblicas, pero según Pablo, esta no es la vianda que requiere una vida madura. No crecerás a la estatura completa en Cristo si te niegas a escuchar un evangelio que te provoca buscar al Señor y caminar en su santidad.

Cuanto más alguien está con Jesús, más se vuelve como él, en pureza, santidad y amor. A su vez, su andar puro produce en él una gran valentía para Dios.

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Cómo Define Dios la Fe

David Wilkerson (1931-2011)May 27, 2020

“Dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fe” (Lucas 17:5). Los hombres que formaban parte del círculo cercano de Cristo le preguntaban algo importante a su maestro. Deseando una mayor comprensión del significado y del funcionamiento de la fe, decían, en esencia: “Señor, ¿qué tipo de fe deseas de nosotros? Danos una revelación de lo que te agrada para que podamos captar la fe en su significado más completo”.

Por fuera, este pedido parece encomiable. Sin embargo, los discípulos le preguntaron esto a Jesús porque estaban confundidos. En el capítulo anterior, Cristo los había desconcertado, diciendo: “El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel… Pues si en las riquezas injustas no fuisteis fieles, ¿quién os confiará lo verdadero?” (16:10-11).

Jesús sabía que la carne de sus seguidores quería evitar lo que consideraban los asuntos menores de la fe, por lo que les dijo: “Si son fieles en las pequeñas cosas, los asuntos fundamentales de la fe, serán fieles en los grandes cosas también. Por lo tanto, demuestren que son confiables en los requisitos básicos de la fe. De lo contrario, ¿cómo se les puede confiar una medida más profunda?”

Si somos honestos, admitiremos ser muy parecidos a los discípulos de Jesús. Preferiríamos proceder directamente a los asuntos más importantes de la fe, para obtener el tipo de fe que mueve montañas. Y, como los discípulos, nosotros también, a menudo juzgamos la fe por resultados visibles: grandes edificios, grandes multitudes, impresionantes ventas de libros. Las personas brillantes e inteligentes han logrado grandes cosas para Dios, pero no necesariamente representan la definición de fe de Dios. De hecho, ninguna obra, por grandiosa que sea, tiene valor para el Señor, a menos que se les preste atención a los asuntos menores y escondidos de la fe.

¿Crees que el Señor te ha dado un sueño que requiere un milagro? ¿Te han desafiado a salir en una nueva dirección que exige fe sobrenatural? Es importante entender que a Dios a menudo le toma años de preparación antes de cumplir la visión que ha plantado en nosotros. Dios puede estar diciendo: “Deja de lado tus sueños y visiones por una temporada y conóceme íntimamente. Abandona cualquier pecado oculto, sometete al Espíritu Santo; y luego verás que mi visión santa se hace realidad en tu vida”.  

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Ten Cuidado con el Exceso de Confianza

David Wilkerson (1931-2011)May 26, 2020

“Yo, pues, os asigno un reino, como mi Padre me lo asignó a mí, para que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino, y os sentéis en tronos juzgando a las doce tribus de Israel” (Lucas 22:29-30). Los seguidores de Jesús debieron haber quedado extasiados al oír esto. Su futuro era totalmente seguro y el mismo Señor dijo que se dirigían al cielo para gobernar y reinar con él por toda la eternidad.

Entonces Jesús habló directamente al apóstol Pedro: “Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos. El le dijo: Señor, dispuesto estoy a ir contigo no sólo a la cárcel, sino también a la muerte. Y él le dijo: Pedro, te digo que el gallo no cantará hoy antes que tú niegues tres veces que me conoces” (Lucas 22:31-34).

Confiado en exceso, Pedro no tenía idea de lo que estaba a punto de enfrentar. Más tarde, en el huerto de Getsemaní, en el arresto de Jesús, él cortó impetuosamente la oreja derecha del siervo del sumo sacerdote (ver Juan 18:10). Este acto de bravuconería tipificó gran parte del enfoque de la vida de Pedro. Y antes de que terminara la noche, había cumplido las palabras de Jesús de que negaría tres veces que lo conocía. Y “Pedro, saliendo fuera, lloró amargamente” (Lucas 22:62).

¡Del éxtasis a la desolación en un lapso de unas pocas horas debido al exceso de confianza y la autosuficiencia! A muchos cristianos se les permite llegar a un lugar cercano a la caída para que el Señor pueda levantarlos y ponerlos en un terreno más firme. Jesús le había dicho a Pedro: “Me vas a negar, pero vas a ser restaurado. Después, serás bendecido por lo que has aprendido y tendrás algo vital que dar a los demás”.

Dios te ama incondicionalmente y tiene un propósito eterno para ti. A pesar de que puedes pasar por tiempos de fracaso, Satanás no puede robarte el amor de Cristo. “Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día. Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria” (2 Corintios 4:16-17).

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Una Vida Guiada por un Propósito Claro

Gary WilkersonMay 25, 2020

Cuando conociste a Jesús por primera vez, tu corazón probablemente estaba lleno de un propósito claro y preciso. Tú experimentaste el amor sanador de Dios y, como muchos cristianos nuevos, anhelabas compartirlo con otros, evangelizando y sirviendo. A medida que avanzaste en esta nueva vida, comenzaste a discernir mejor tu papel en el reino de Dios y tus dones para servirle.

Pero entonces algo peculiar comenzó a suceder. Casi a diario, tu enfoque singular en Jesús fue desplazado por otras demandas. Surgieron pequeñas cosas que capturaron tu atención y te distrajeron hasta un punto en el que lentamente perdiste tu determinación. Tristemente, Cristo comenzó a desvanecerse lejos de tu atención.

Los “Flying Wallendas”, una familia más conocida por realizar actos de cuerda floja sin red de seguridad, demuestran esta necesidad de tener un enfoque similar al láser. En junio de 2013, Nik Wallenda se sumó a la leyenda de su familia al caminar por un cable a través de un desfiladero en el Gran Cañón. Con el poste de equilibrio en la mano y una determinación férrea, luchó contra un viento feroz mientras avanzaba, y caminó por el abismo, nunca distraído por un momento. ¡Su enfoque era literalmente una cuestión de vida o muerte!

Como cristianos, tenemos un llamado aún más alto y no debemos distraernos al punto de serpentear y ser mediocres. Juan el Bautista no permitía la distracción en su vida. Cuando surgió una disputa teológica y varios discípulos trataron de meterlo en ésta, él no lo permitió. Les dijo: “Vosotros mismos me sois testigos de que dije: Yo no soy el Cristo, sino que soy enviado delante de él ... Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe” (Juan 3:28, 30). Su enfoque en la vida era claro; su santo llamamiento se centró completamente en Jesús.

Hoy, nuestra cultura impulsada por el éxito nos hace buscar cosas para nosotros mismos. Pero nuestra pasión primordial debe ser por Cristo y proclamar el reino de Dios, tal como lo hizo Juan. Puedes tener el propio Espíritu de Dios sin medida, para guiarte en los propósitos que él ha planeado para ti. ¡Asegúrate de mantener tus ojos puestos en Jesús y en el hecho de que él es tu razón principal para vivir!

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Elije Tus Amistades Sabiamente

Tim DilenaMay 23, 2020

“Donde no hay dirección sabia, caerá el pueblo; Mas en la multitud de consejeros hay seguridad” (Proverbios 11:14).

La Palabra de Dios es muy clara acerca de la importancia de elegir sabiamente cuando se trata de las personas cercanas con las que te relacionas. A todos nos gusta tener amigos con intereses y pasatiempos comunes, pero debemos elegir asociarnos con personas que poseen altos estándares morales y principios nobles. Los malos amigos a menudo intentarán obtener algo de ti o usarte para sus propios beneficios egoístas. Te dirán lo que quieres escuchar, aunque no sea bueno para ti; de hecho, un consejo necio puede tener consecuencias trágicas.

Un ejemplo del resultado de depender de las personas equivocadas se registra en la palabra de Dios. El rey Roboam ascendió al trono después de que su padre Salomón había muerto. ¡Imagina ser el sucesor al hombre más sabio que jamás haya vivido! Con el tiempo, comenzó una guerra civil entre el rey Roboam y el rey Jereboam, una situación que requería una gran sabiduría para su resolución.

Los sabios ancianos que habían aconsejado al Rey Salomón estaban listos para intervenir con un buen consejo para Roboam. El consejo que tenían para ofrecer tenía siglos de antigüedad pero era muy relevante. Sin embargo, Roboam también estaba escuchando las voces de sus amigos jóvenes, inexpertos e inmaduros. Él tuvo la opción de elegir la verdad, pero decidió escuchar a sus compañeros.

Los ancianos hablaron con Roboam con buenos consejos, pero él tomó una decisión necia: “Pero él dejó el consejo que los ancianos le habían dado, y pidió consejo de los jóvenes que se habían criado con él, y estaban delante de él” (1 Reyes 12:8). Este fue un error catastrófico que resultó en el exilio, la pérdida de vidas, la destrucción y el cautiverio. Todo porque un joven rey prestó oído a sus amigos en lugar de a sus ancianos.

¿A quién tienes en tu vida que te diga la verdad? Pídele discernimiento al Espíritu Santo al elegir a tus amigos cercanos.

Después de pastorear una congregación en el interior de Detroit durante 30 años, el pastor Tim sirvió en el Tabernáculo de Brooklyn en la ciudad de Nueva York por cinco años; y pastoreó en Lafayette, Luisiana por cinco años. Él fue nombrado pastor principal de la Iglesia Times Square en mayo de 2020.

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Únete al Pueblo de Oración de Dios

David Wilkerson (1931-2011)May 22, 2020

Cuando el profeta piadoso Daniel alcanzó los ochenta años de edad, había sobrevivido a dos reyes de Babilonia, Nabucodonosor y su hijo Belsasar, y luego sirvió bajo el mando del rey Darío. Daniel siempre había sido un hombre de oración y no pensaba bajar el ritmo en su vejez.

El Rey Darío había promovido a Daniel al cargo más alto en la tierra, poniéndolo a cargo de formar la política del gobierno y enseñar a todos los magistrados e intelectuales de la corte: “Pero Daniel mismo era superior a estos sátrapas y gobernadores, porque había en él un espíritu superior; y el rey pensó en ponerlo sobre todo el reino” (Daniel 6:3).

Obviamente, Daniel era un profeta ocupado. Pero nada podría apartar a este hombre de Dios de sus tiempos de oración. Tres veces al día, se escapaba de todas sus obligaciones, cargas y demandas como líder para pasar tiempo con el Señor.

Daniel es un ejemplo para nosotros de lo importante que es tener líderes de oración. Recuerda, él había sido nombrado sobre cualquier otro líder en la tierra. Considera el inmenso esfuerzo que le tomaba a Daniel dedicarse a la oración. Después de todo, él vivía en la ciudad de Nueva York de su tiempo: la gran, majestuosa y rica Babilonia. Y vivía en una época de apatía espiritual, de borrachera, búsqueda de placer y codicia entre el pueblo de Dios.

La oración no es algo natural para nadie, incluido Daniel. Un tiempo de oración disciplinado es fácil de comenzar pero difícil de mantener, tanto nuestra carne como el demonio conspiran contra él. La oración que es efectiva proviene del siervo fiel y diligente que ve a su nación y a la iglesia caer más profundamente en el pecado y cae de rodillas y clama a Dios en favor de ellos. Dios desea fuertemente bendecir a su pueblo, pero si nuestras mentes están contaminadas con el espíritu de este mundo, no estamos en posición de recibir sus bendiciones.

¿Serás parte del pueblo de oración de Dios hoy? Si es así, clama a él: “Oh, Señor, lo que sea necesario, mantenme de rodillas. ¡Deseo ver tu Espíritu moviéndose en los corazones de hombres y mujeres!”

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Atesorando una Relación Personal con Jesús

David Wilkerson (1931-2011)May 21, 2020

Cuando Jesús era niño, algunas personas lo vieron en el templo; otros lo encontraron en el taller de carpintería donde trabajaba. ¿Pero quién podía creer que Jesús era Dios en carne mientras reparaba sus sillas rotas? Era simplemente el hijo de José, un joven ejemplar que sabía mucho sobre Dios.

Cuando Jesús comenzó su ministerio, dirigió sus palabras a una pequeña población en un país muy pequeño, es decir, a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Y debido a que sólo podía estar en un lugar a la vez, el acceso a él estaba restringido. Si querías llegar a Jesús, tenías que ir a Judá; y si vivías fuera de Israel, tenías que viajar durante días o semanas en bote, camello o a pie. Luego, tenías que rastrear su presencia hasta un pueblo, encontrar una multitud allí y pedirles que lo localizaran. Puede que tuvieras que caminar todo el día y toda la noche para llegar a donde estaba enseñando a las multitudes.

Una vez que encontrabas a Jesús, tenías que estar físicamente cerca de él para escuchar su voz, recibir su toque o ser bendecido por su santa presencia. Para llegar al Señor, tenías que estar en el lugar correcto en el momento correcto. Considera al ciego que oyó a Jesús pasar y gritó: “¡Jesús, sáname, para que pueda recibir mi vista!” O considera a la mujer con el flujo de sangre. Ella tuvo que presionar a través de una multitud para tocar el borde del manto de Jesús, mientras que todos los demás también luchaban por tocarlo.

Pero todo eso cambió en un repentino y glorioso momento. “Mas Jesús, habiendo otra vez clamado a gran voz, entregó el espíritu. Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron” (Mateo 27:50-51). Este desgarro del velo físico representa lo que ocurrió en el mundo espiritual, cuando se nos otorgó acceso irrestricto e instantáneo al Padre en una cruz manchada de sangre. Este es un regalo maravilloso que nos ha sido otorgado, así que ten cuidado de no darlo por sentado o tratarlo de manera casual. Nuestro Salvador nos insta a acercarnos a él y debemos hacerlo con la mayor reverencia y devoción.

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Gracia para tu Sufrimiento

David Wilkerson (1931-2011)May 20, 2020

La gracia a menudo se ha definido como, simplemente, el favor inmerecido y la bendición de Dios. Sin embargo, creo que la gracia es mucho más que esto. Es todo lo que Cristo es para nosotros en nuestros tiempos de sufrimiento (fuerza, poder, bondad, misericordia y amor) para poder atravesar nuestras aflicciones y pruebas.

Jesús dice que la lluvia cae sobre los justos y los injustos (ver Mateo 5:45), refiriéndose a los problemas de la vida, como problemas matrimoniales, preocupaciones por los hijos, presiones financieras, enfermedades. Y los justos pueden luchar contra el orgullo, la depresión y el temor, los sentimientos de insuficiencia, la opresión del enemigo.

Puedes preguntarte por qué sufren las naciones, por qué hay tanta hambruna, peste, inundaciones, enfermedades y destrucción. Las Escrituras dan luz sobre los sufrimientos del mundo a través de su representación del pueblo de Dios, el antiguo Israel. Esa nación sufrió calamidades similares: holocaustos, cautiverio, colapso económico, enfermedades extrañas. A veces los sufrimientos de Israel eran tan horribles que incluso sus enemigos los compadecían.

¿Por qué Israel sufrió cosas tan terribles? Las Escrituras dejan claro en cada caso que fue porque abandonaron a Dios y se volvieron a la idolatría (ver Deuteronomio 4:25-28). Sin embargo, es importante tener en cuenta que, junto con cada juicio justo sobre Israel, se produjeron manifestaciones de gracia divina para preservar un remanente piadoso y cumplir su propósito divino a través de ellos a pesar de sus fracasos (ver 4:29-30).

Aunque la razón de nuestras pruebas puede seguir siendo un misterio, debemos estar preparados para aceptarlas hasta que Jesús venga por nosotros. No habrá un final para ellas, por lo que el creyente sabio debe determinar en su corazón conocer a Jesús más íntimamente y buscarlo como nunca antes.

Algún día en la gloria, nuestro Padre celestial nos revelará el hermoso plan que tenía para nosotros mientras pasábamos por tiempos difíciles. Él nos mostrará cómo obtuvimos paciencia a través de todas nuestras pruebas; cómo aprendimos compasión por los demás; cómo su poder se perfeccionó en nuestra debilidad; cómo aprendimos su total fidelidad hacia nosotros; cómo nos volvimos más como él, nuestro precioso Señor y Salvador. Y hasta el día en que lo encontremos cara a cara, nuestro amoroso Padre celestial dice: “¡Tengo toda la gracia que necesitas para vencer!”

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Confianza para Acceder a Dios

David Wilkerson (1931-2011)May 19, 2020

“Conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor, en quien tenemos seguridad y acceso con confianza por medio de la fe en él” (Efesios 3:11-12). Los hijos de Dios tienen el derecho y la libertad de irrumpir ante nuestro Señor en cualquier momento, uno de los mayores privilegios jamás otorgados a la humanidad.

Nuestro Padre celestial se sienta en su trono en la eternidad y a su diestra se sienta su Hijo, nuestro bendito Señor y Salvador, Jesús. Fuera de este salón del trono hay puertas que se abren a todos los que están en Cristo. En cualquier momento, de día o de noche, podemos pasar por alto a los ángeles guardianes, los serafines y todas las huestes celestiales para entrar con confianza en estas puertas y acercarnos al trono de nuestro Padre. Cristo nos ha proporcionado acceso directo al Padre, para recibir toda la misericordia y la gracia que necesitamos, sin importar nuestra circunstancia.

Este no fue siempre el caso. En el Antiguo Testamento, con pocas excepciones, ninguna persona tenía acceso al Padre. Abraham fue llamado amigo de Dios y disfrutó de cierto acceso al Señor, pero incluso él permaneció “fuera del velo”.

Moisés, el líder de Israel, tenía acceso inusual a Dios, quien dijo: “Y él [Jehová] les dijo... cara a cara hablaré con él, y claramente, y no por figuras” (Números 12:6-8). Pero el resto de Israel no sabía nada de este tipo de acceso.

La vida de Cristo en carne humana proporcionó un mayor acceso al Padre, pero incluso eso fue limitado. Sin embargo, en el momento de su muerte, el velo del templo en Jerusalén fue literalmente razgado y nuestro destino fue sellado. Cuando Jesús entregó su espíritu, se nos dio acceso total e irrestricto al Lugar Santísimo: “Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne” (Hebreos 10:19-20).

Las Escrituras nos advierten: “Acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe… Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió” (10:22-23). Dios nos insta: “Acércate a mi presencia a menudo, a diario. No puedes mantener tu fe si no te estás acercando a mí. Si no entras osadamente en mi presencia, tu fe va a flaquear”.

Determina en tu corazón aprovechar al máximo el gran don de acceso de Dios. ¡Tu futuro eterno depende de ello! 

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